Más vale pájaro en mano
A mí no se me puede acusar de ser la persona más noble del mundo, ¿a que no? Solo hay que verme. Los cazadores no son precisamente los caballeros de radiante armadura del mundo de los guardianes.
No soy cuadriculado, como Zavala. Infrinjo todas las reglas que quiero y acato las que nadie se espera. Y por eso, en parte, nunca me ha gustado mucho husmear en la Oscuridad. Entre nosotros tres, ¿quién esperarías que se enfangara? ¿El honrado comandante, la sabia hechicera o… yo?
No paro de oír que la Luz y la Oscuridad están conectadas. No sé si creérmelo. Tal vez tenga que ver con haber renacido aquí, con que ahora esté hecho enteramente de Luz.
O quizá no.
A mí me gusta la Luz. Es así de simple. Sé qué hacer con ella. Llevo cientos de años dando bandazos por este viejo sistema solar con fuego en el arma y Luz en el corazón. El caso es que no se puede vivir de otra forma ante todo esto, ¿no?
… Lo mío no son las frases motivadoras.
En cualquier caso, el Viajero es como un viejo amigo, un tipo de fiar. No habla mucho, pero tampoco es que lo necesite. La cosa es que… se puede contar con él.
Formé parte de esa Luz un tiempo. El Viajero y yo. El Viajero, yo… y Sundance. Es algo innato en mí ahora. Podría decirse que no soy objetivo; tenlo en cuenta a la hora de redactar la entrevista.
Sin embargo, apenas conozco la Oscuridad. Aparte del Testigo, ¿qué es? No veo a nadie de fiar al timón. Parece más bien como una multitud que susurra mientras luchas a vida o muerte. La audiencia o una turba. Pueden ponerse de tu lado si los impresionas, si el ánimo fluye de manera correcta. O puede que no levanten ni un dedo por ti. En cualquier caso, lo mejor es no depender de ellos.
Esto no es cuestión de fe ni de dogma. No tengo ninguna motivación oculta para decirle a la gente que todo saldrá bien si cree ciegamente en el Viajero. Pero es lo que a mí me funciona, con o sin reglas. Es lo que yo he vivido, lo que he tocado y lo que pienso que podría decir Sundance, mi chica.
Pienso ahora en ella, aquí, con la única guía de mi Luz interior. No soy más que un espectro de lo que fui (¡me ha salido un juego de palabras!), pero la Luz es la Luz. Sigue cantando, aunque de forma diferente. Me las apañaré, aunque haya dejado un vacío enorme.
Pero basta de hablar de mí.
Cada uno debe fiarse de quien considere oportuno, que yo no soy el padre de nadie. Pero al menos que esa confianza no sea en vano.