The Grimoire Archive
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De los escritos de Ulan-Tan, recuperados tras su muerte: … Es debido a que la Luz y la Oscuridad están conectadas que se requirió un enorme sacrificio del Viajero: lo que estaba en equilibrio dejó de estarlo, e igualar la Oscuridad con su Luz requeriría más de lo que se había recibido nunca. Por eso, el Viajero creó a los Espectros, y estos, a los guardianes. Y luego el Viajero guardó silencio. Algunos pensaban que había muerto, o que soñaba. Cuando un ser humano comete un acto heroico con un gran coste, lo llamamos heridas; desgarros musculares, huesos rotos. Requiere descanso; con frecuencia, precisa de una intervención para sanar. Algo tan sencillo como una mano amiga en la que apoyarse, o tan complejo como una cirugía. La constante es que necesitamos a alguien. Hasta descansar a resguardo y en paz requiere que otro asuma los asuntos de nuestra vida que no se pueden postergar, que no se detienen simplemente porque se lo pidamos amablemente. El Viajero hizo un enorme esfuerzo y, luego, se quedó inmóvil. ¿Cómo podemos obviar que esté herido? El Orador nos dice que el Viajero no está muerto, y yo lo creo. Está durmiendo, descansado tras el enorme esfuerzo; el sacrificio que hizo por nosotros, para crearnos. Por eso, estamos en deuda. Si entendemos que la Luz está conectada consigo misma (que la Luz de los guardianes es similar a la de sus Espectros, que a su vez es igual a la del Viajero), entonces la respuesta es evidente: quienes poseen la Luz del Viajero, a quienes defendió y engendró con ella, están en mejor posición (de hecho, en la única posible) de saldar esa deuda. ¿Quiénes, si no ellos, podrían hacerlo? Sostengo que es nuestro deber intentarlo. Incluso el acto de defender al Viajero para que este sane está encaminado a ello. No obstante, si aún queda trabajo por hacer, somos nosotros, a quienes el Viajero ha defendido, quienes se lo debemos. Recuérdalo, tanto en la Luz como en la Oscuridad.