Eris I
Innegablemente, todo apunta a que este es nuestro fin. Savathûn está aquí.
He pasado demasiado tiempo temiendo que llegara lo inevitable. En cierto modo, supongo que es un alivio; la espada de Damocles ya no pende sobre mi cabeza. No me pongo en contacto con nadie más que contigo porque tú has demostrado determinación a la hora de conseguir la victoria sobre la colmena sin importar el precio.
Savathûn no se parece a ningún otro enemigo al que se hayan enfrentado los guardianes, no solo por su poder físico, sino también por su gran intelecto y su dominio de la estrategia: al menos en apariencia, no realiza ningún movimiento sin haber manipulado antes a todos sus peones hasta tenerlos donde quiere. Te ha resultado demasiado fácil revelar su presencia en la Vanguardia, pero no te equivoques: a 8andonó el disfraz de Osiris porque ya no le era de utilidad, porque, desde un punto de vista estratégico, le convenía que la descubrieran. No tengo ni idea de lo que trama en realidad, pero te aseguro que estamos haciendo exactamente todo lo que ella pretendía.
No hay nadie en la Última Ciudad que esté tan rodeado de secretos de la colmena como yo, pero todo lo que sé se ha convertido en un lastre. El poder de Savathûn depende de los secretos, y estoy prácticamente segura de que soy su marioneta sin saberlo: una agente en la sombra preparada para dar un paso al frente cuando llegue el momento.
Necesito a alguien en quien confiar para que me elimine en cuanto empiece a actuar de manera sospechosa. Que no te tiemble el pulso. No te lo pienses dos veces. No me pidas que busque redención. Ya he caído, así que la mayor demostración de piedad posible por tu parte sería terminar con esto cuanto antes.
Solo a ti puedo encargarte una tarea de vital importancia como esta.
(Eris Morn)