Una advertencia
La Aurora es un momento de gran generosidad, de hacer regalos. Sienta muy bien recibir un presente, sobre todo cuando lo ha elegido con gran cariño alguien que te quiere. Si le haces regalos a otra persona con amor y de manera desinteresada, profundizas en tu relación con ella. Como seguro que ya sabes, es tan gratificante hacer un regalo como recibirlo.
Cuando te encuentres recibiendo muchos obsequios, quizá de manera inesperada, mira bien quién te los hace. ¿Les has dado algo? Hacer regalos no es un concurso, pero cuando te cubren de lujosos presentes de oro con tu nombre grabado mientras te colman de grandes halagos, párate a pensar por qué te los regalan.
A veces, deberías cuestionarte estos regalos. Piensa a quién ha favorecido antes la persona que te los hace. ¿Por qué tú? ¿Por qué ahora? Si no encuentras una respuesta satisfactoria o tranquilizadora a estas preguntas, hay muchas posibilidades de que esa persona esté apuntando minuciosamente tus "deudas" y algún día intentará cobrártelas.
No todos los regalos se dan gratis. Recuérdalo.
Y eso es todo, camarada del alma. Esta vez no tengo historias, solo una advertencia.