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V. Hacia delante

Louis fue el primero en reparar en Ada. El pájaro inclinó la cabeza hacia ella y se movió en su poste. Hawthorne se giró y pareció sorprendida por unos instantes, antes de dedicarle una sonrisa. "Vaya, si es la solitaria armera", dijo Hawthorne. "Justo estaba pensando en venir a verte". Ada llegó a lo alto de la escalera y admiró las vistas de la Última Ciudad que tenía Hawthorne desde su puesto. "Ah, ¿sí? ¿Te ha vuelto a molestar el ruido?". Hawthorne negó con la cabeza. "Al contrario, ha habido demasiado silencio". Ada se rio. "Todo ha estado más tranquilo, últimamente". "Me alegra saberlo", dijo Hawthorne asintiendo. Sacó un pedacito de carne del saco que llevaba anudado a la cintura y se lo arrojó a Louis, que lo devoró. "Entonces, ¿cuál es la respuesta?". "Una investigación centenaria sobre programación de la materia, olvidada por un megalómano", dijo Ada. Hawthorne silbó. "Suena trepidante". "Lo está siendo. Esta experiencia me está transformando", dijo Ada alegremente. "Los cambios pueden ser para bien". Ada observaba los destellos de las naves que recorrían la extensión de la Ciudad. "La última vez que hablamos, dijiste una cosa que me hizo pensar". Hawthorne arqueó una ceja. "¿Solo una cosa? Qué decepción". "Dijiste que no sabías si tenía amistades", continuó Ada. "Ada, no era mi intención…". "Para ser sincera, las interacciones sociales nunca han sido mi punto fuerte". "Sé que puede dar miedo exponerse. Especialmente, después de todo por lo que has pasado", dijo Hawthorne amablemente. Ada sopesó sus palabras. "Quizá, pero este nuevo camino que he emprendido me resulta menos abrumador, porque estoy dispuesta a recorrerlo acompañada". "Parece que has aprendido una buena lección", dijo Hawthorne con una sonrisa. Ada miró hacia la constelación arquitectónica que brillaba en la Última Ciudad; el sinuoso entramado de caminos y el ondulante paisaje que se extendía ante ellas. Inhaló profundamente y su chasis se llenó de aire. "Debería volver abajo. Tengo mucho por hacer", dijo Ada, aclarándose la voz. Hawthorne puso una mano sobre el hombro de Ada, gesto que sobresaltó a la exo. "Vuelve pronto, Ada. Si salieras de vez en cuando de tu cueva, verías que tienes más amigos de los que crees".