Peregrinaje
Zavala baja la frente hacia la tierra de Ío. Parece que es lo más respetuoso que se puede hacer. Pero hay un gran fósil de amonita en espiral justo debajo del fino mantillo y se golpea la frente con él. El dolor y el polvo de azufre que se levanta lo hacen estornudar.
"Vengo humildemente", dice casi riendo, "a hablar contigo". Ikora dijo que este era el lugar. Ío. Un mundo todavía a medio nacer, como si estuviera conectado por un cordón umbilical intacto al Viajero. "Quería decir… gracias".
Se da cuenta de que está mirando hacia Júpiter. Está acostumbrado a ver al Viajero sobre la Ciudad, así que se centra en la enorme esfera flotante que está más cerca como su representante. Se obliga a mirar otra vez al suelo. "Gracias por lo que le hiciste a Ghaul".
Ikora dice que si escuchas con los oídos adecuados, puedes oír la última conversación del Viajero con Ío. Como si terraformar una luna al completo con gravedad igual a la de la Tierra y una biosfera solo fuera cosa de retórica e instrucciones. Bien. Al fin y al cabo, ¿no es ese el desafío? ¿Acaso no se trata solo de reunir la fuerza necesaria para hacer algo, sino también de convencer a la gente para hacerlo? No, ni siquiera eso. No se trata de convencer ni coaccionar (el Viajero sabe que a veces tiene la tentación), sino de enseñarles a pensar como piensas, a valorar lo que valoras, incluso proporcionándoles la ética que necesitan para entender tu valoración. Para que puedas confiar en que tomarán las decisiones que tú tomarías, incluso cuando no estás cerca para orientarles.
A Zavala le gustaría ser la mitad de bueno como maestro de lo que lo es como titán. Entonces, quizás podría permitirse descansar un poco y dejar que los demás se ocupen de todo.
Excepto la última vez que bajó la guardia. La última vez que osó pensar que había vencido, con Oryx repelido, la SIVA contenida, los vex desconcertados y los cabal refugiados en sus búnkeres y demasiado testarudos para salir, Ghaul apareció en una tormenta y por poco destruye la Ciudad, el Viajero y todo lo que Zavala ama.
"¿Te he fallado?", pregunta a la tierra en espiral ósea. "¿Soy… la razón por la que has tenido que despertar? ¿Porque no fui capaz de detener a Ghaul yo solo?".
Con el vértigo de la victoria, declaró que esta era su nueva Edad de Oro. Pero ahora cree que quizá malinterpretó el despertar del Viajero. Siempre ha sido un hombre valiente, o eso espera. Pero está casi demasiado asustado para formular la siguiente pregunta. "¿Es simplemente nuestra siguiente 'Era de Triunfo'? ¿Hay algo peor en camino?".
El moratón donde se golpeó la cabeza con el fósil palpita. La historia es una cuestión de armadura, le dijo una vez Zavala a alguien. ¿Cuánto tiempo puedes sobrevivir y mantenerte con vida? Más que esto, mucho más de lo que ya les han golpeado hasta ahora.
¿Pero cuánto más? Y si el siguiente recrudecimiento es consecuencia del despertar del Viajero, ¿será culpa de Zavala?
El deber es un enigma. Cuanto más trabajas, más parece pesar. Eso hace que Zavala recuerde a Basho, su poeta favorito, y la fuente termal que Basho visitó una vez para ver la Piedra Asesina, que mataba a las aves e insectos que se acercaban demasiado. Tiene la horrible impresión de que el Viajero tiene esa piedra y está rodeado de moscas zumbantes, todas con forma de Espectros…
"Ya lo estás haciendo otra vez", le advierte su Espectro. "Conozco esa expresión".
"Lo sé", responde Zavala. "Yo solo me preocupo".