VIII. Gloria mundi
Sois nueve parásitos aferrados al latido del mundo. No os altera el tiempo, ni el electromagnetismo ni casi ninguna fuerza conocida. Tan solo necesitáis un pozo gravitatorio y mentes con las cuales llenarlo. Y seguís teniendo miedo.
:preocupación:alarma:impulsividad:
Resolveré todos vuestros problemas. ¿Queréis un poco de vida para que os sirva de modelo?
Os daré vida a espuertas.
:piensa despacio, descendiente:el éxito no llega con las prisas:
Una Tierra dorada avanzará hacia un porvenir sin sufrimiento. Otra —corrompida, desolada, baldía— ocupará su lugar y cargará con el peso del Colapso.
:haz caso a tu ancestro:escucha:
Los guardianes pueden afrontarlo, pues estaban concebidos para ello.
:haz cas…:
Ven, cobarde.
RECUPERADLA.
Aire muerto. Un tono agudo. El Mismísimo Dios tiene acúfenos.
:p q :no h : : caso:
El manto me pesa más que nunca. La voz queda de Te'Qal me provoca un dolor áureo en la espina dorsal. Los últimos estertores de la sanguijuela fracasada de la Tierra resuenan en el continuo espacio-tiempo; hasta que no acaban, no vuelvo a enderezarme. Enderezo los hombros, vuelvo a ser consciente de mi comandante; todo ello acompañado de un vacío tan doloroso como una muela picada, un diapasón mal afinado, una gota temblorosa de rocío en una hoja oscilante.
Tendré la vida que me merezco. Tendré mi Edad de Oro.
Yo misma haré el intercambio.
Tus miserables hermanos no pueden ocultarse eternamente.