VII — Xivu Arath — Inmortal
Versículo 8:7 — Liminar
Mi trono…
Tallado para resistir por Xivu Arath…
Diosa del amor…
MI CORTE ES LA GUERRA, Y ALLÍ ME ENCONTRARÉIS.
Soy la guerra, y mi trono es inmortal.
Ven. Raja la cortina exterior de mi fortaleza y abrirá su nuevo ojo en una laceración sin sangre. Sigue cortando para ver dentro de sus muros: la grasa amarilla, las vísceras moradas, los abundantes capilares oxidados.
Esos son los colores de la guerra. ESOS SON LOS COLORES DE MI CORTE.
Mis puertas se abren a la exuberante vida. Por las fuentes henchidas discurre sangre, y se forma espuma arterial. Los caminos están asfaltados de pequeños dientes blancos. Rechinan bajo cada pisada, con las raíces al descubierto y vivas.
¡Contempla! He erigido catedrales de carne. Cuando la brisa las acaricia, se sonrojan y se contraen; sus delgados vellos sienten el cambio.
Son veneradas con el tacto al desnudo. MI TRONO TIEMBLA DE ALEGRÍA.
Los salones de mi palacio son gargantas resonantes, resbaladizas y llenas de aliento. Sus ventanas están cubiertas de piel opalescente y viva, con un entramado de venas negras azuladas.
Los asientos de mi trono están hechos de huesos vivos. Rómpelos, y verás su tuétano rojo. Rómpelos, y la húmeda médula se retorcerá. Dos están anudados con cicatrices: rotos y reformados, rotos y reformados.
Asómate a la terraza y verás los mundos que devoraremos como sustento. Es una boca negra que se abre con hambre. Se abre en gritos de necesidad.
MI CORTE ES AMOR, Y ALLÍ ME ENCONTRARÉIS.