VIII — Savathûn — Espadas y faroles
Versículo 8:8 — Ascensión
Mi lamentable, triste y adoctrinada hermana. Se cree tan honesta como el filo de un cuchillo solo porque nunca pronuncia una mentira en voz alta. Tiende a la contradicción, al menos después de la muerte de nuestro querido hermano.
Nunca ha podido entenderlo del todo; un ser tan poderoso como Oryx, vencido por mentirosos, su estirpe destruida, su cadáver abandonado desecándose en la órbita de Saturno. Xivu Arath realmente pensaba que su Acorazado era inexpugnable, pero Oryx sabía que tenía sus límites: más de una vez nos arrebató el poder de nuestras muertes para vencer a algo más poderoso que él mismo.
Está resentida porque no pudo volver a morir por él.
Afirma ser la diosa de la muerte, pero he visto su trono. Es un mausoleo para la vida con todas las tortuosas comodidades de un paritorio, húmedo, descarnado y lleno de efluvios repugnantes. Imagino que le recuerda a nuestros jardines, hace muchísimo tiempo, y todo lo que en ellos crecía.
No debería ser tan nostálgica.
De jóvenes, jugábamos a un juego: espadas y faroles. Sathona sujetaba el farol; Xi Ro, la espada. Sathona buscaba a su hermana escondida, y Xi Ro intentaba escapar de la luz del farol. Si Xi Ro tocaba a Sathona con su espada, ganaba. Si Sathona encontraba a Xi Ro con su farol, ganaba ella.
Sathona concibió las reglas, pero Xi Ro dejaba ganar a su hermana.
Por supuesto que yo también le hago regalos aún. ¡Le di Torobatl! Un regalo para mi última hermana viva. Lo engulló con tanta avaricia que ni siquiera tuvo en cuenta que ese mismo acto demostraba refutaba su preciada lógica.
¿Qué es un regalo? A las Profundidades no les gustan los regalos, ni a la lógica. Pero somos hermanas; pensé que sería bonito compartir.
Xivu estaba demasiado ocupada para percatarse de esa pequeña contradicción. Ni siquiera me dio las gracias.
¿Qué dijo en cuanto pisó Torobatl? "DURANTE TODO EL TIEMPO QUE HAS ADORADO LA GUERRA, ME HAS ADORADO A MÍ". Aiat, aiat. Eso fue Torobatl. Conozco un chiste en una lengua muerta: aiēbat.