I — Eris Morn — Prolegómeno
Versículo 8:1 — Las hermanas
Los pensamientos se calcifican en acciones, y las acciones se calcifican en la existencia. Esa es la ontología de la magia de la colmena. Esa es la Baraja de los Susurros, que se ha revelado bajo mis manos.
Estas cartas son objetos curiosos; el esoterismo manifestado por mi poder y los tributos de los guardianes. Han adoptado nuestras formas: yo misma, Savathûn y Xivu Arath. Lo que amamos y tememos, nuestros recuerdos, nuestros deseos.
Contémplame. Contempla la colmena.
Estas cartas me perturban. No quería exponerme de esta manera. Pero tal vez sea consecuencia de mi transformación: me ven como soy, bajo mi vendaje. Bajo mi piel.
Xivu Arath y Savathûn también están expuestas. A través de estas cartas, hemos encontrado nuestra conexión. Las devotas y amadas hermanas y yo, imperfecta, salvo por los ojos que he robado.
He descifrado los significados de las cartas y extraído de ellas las formas de sus referentes. Los susurros exigen reflexión y meditación, y hablan de los caminos que hemos tomado y en quiénes nos hemos convertido. Y, así, mis testimonios, junto a los de las dos hermanas supervivientes, han adoptado la forma de un nuevo Libro del Dolor: una colección encuadernada de versículos cantados por sus dioses y revelados a su prole a modo de escrituras sagradas.
Ahora soy yo quien se lo revela a mi prole. Ahora me cuento entre sus dioses. Aiat.