V. Expectativa
"No sé qué esperaba".
Zavala deja una tabla de datos en el escritorio mientras mira a Ikora caminar de un lado a otro por su despacho. "No lo sé", se lamenta. "Tal vez debimos haberlo hecho".
Ikora deja de caminar y se gira hacia Zavala con mirada acusatoria.
"El Viajero trajo aquí a todos y cada uno de los enemigos contra los que hemos luchado", afirma Zavala mientras se reclina sobre la silla. "La colmena, los caídos, los peores de los cabal". Vuelve a centrar su atención en la tabla de datos que contiene el informe de Sloane sobre el origen del Testigo. "¿Qué más da que otro grupo de gente vaya tras él?".
"Esto no es culpa del Viajero", dice Ikora mientras vuelve al escritorio de Zavala. "Has leído el mismo informe que yo. Estamos en guerra con una civilización entera condensada en un individuo. Demasiado rencor y odio concentrados en un solo sujeto".
"Rencor hacia el Viajero", refunfuña Zavala. "No digo que el Viajero tenga la culpa. Solo que… es un pájaro de mal agüero. Allá donde ha ido, solo le ha seguido la muerte. ¿Se da cuenta de ello? ¿Acaso le importa?".
Ikora se aproxima al escritorio de Zavala. "¿Acaso importa?", le reta ella. "Es evidente que está en desventaja y ha salido huyendo. Por muy fuerte que sea el Viajero, el poder del Testigo es superior. No vino para enaltecernos, sino para pedir ayuda".
Zavala guarda silencio. Levanta la vista de la tabla de datos para observar a Ikora, suspira y se levanta lentamente de la silla. Ikora lo sigue con la mirada hasta la ventana desde donde observaba al Viajero en el pasado. Ahora, una flota de naves aliadas se afana en llenar ese vacío.
"¿Tan unido estaba?", pregunta Zavala mientras observa el vago reflejo de Ikora.
"¿Quién?".
"El pueblo del Testigo". Zavala contempla la ciudad a través del reflejo de Ikora. "¿Era cierto que compartían una misma mente, el deseo de convertirse en esa… cosa? ¿O se vieron obligados a ello guiados por unos pocos?". Ikora puede sentir la duda en sus palabras. Pero no en los orígenes del Testigo, sino en la Vanguardia, en lo que considera un paralelismo.
Ikora se pone al lado de Zavala y le roza el codo. "Nosotros jamás nos convertiríamos en eso", le asegura con suavidad. "Ni en todos los viajes en el tiempo de Elsie ni en ningún futuro hipotético. Estamos juntos porque…".
"Porque creemos que hacemos lo correcto", interrumpe Zavala mirándola a los ojos. Ikora suspira y se asoma por la ventana. Afloja los hombros y se pierde en los detalles del paisaje urbano.
"Yo tampoco sé lo que esperaba", dice Zavala. "Pero tienes razón. No era esto".