IX. Soporte técnico
¡MENSAJE ENTRANTE!
El sistema de alerta distrajo a Failsafe de la animada narración de Nimbus, que no paraba de caminar por el CLME, sobre las finales del Estandarte de Hierro. Saladino las había estado retransmitiendo en Neomuna, y todo ese drama había embelesado a Nimbus; a juzgar por el cronómetro interno de Failsafe, más de la cuenta.
La astuta inteligencia artificial envió las alertas de mensajes a su pantalla externa. "Nimbus, colega…", señaló.
"Lo pillo", dijo Nimbus sonriendo mientras extendía sus enormes manos. "Dejaré que vuelvas a tus cosas de nave. Si ves a Osiris, dile que Jisu Calerondo quiere hablar con él sobre ese increíble gorro de pájaro suyo. O no, mejor dile que el Arca de Nubis está perdiendo estabilidad y solo los biorritmos de un tío verdaderamente viejo y decrépito pueden salvarla".
"Cuenta con ello", le aseguró Failsafe mientras mostraba en su pantalla la imagen en ASCII de un pulgar hacia arriba. Nimbus se rio y, antes de teletransportarse, fingió dispararle a Failsafe con sus dos enormes manos.
Failsafe accedió a sus mensajes. Aprobó en masa varias solicitudes de contratos de guardianes que seguían explorando Nessus en busca de los restos de los vex de la Voz Cantante.
Luego, la desconcertó un mensaje de Eido, la escriba de la Casa de la Luz, puesto que, a simple vista, no contenía ninguna solicitud. Decidió marcarlo como no urgente y trasladarlo a una de sus nuevas subcarpetas: SOCIALIZACIÓN (PLATÓNICO).
Había otro mensaje que era un recordatorio programado para familiarizarse con los sistemas del CLME, que, desgraciadamente, no estaban preparados para el tipo de escenario catastrófico que había vivido con el Éxodo Negro. Tendría que actualizar los sistemas de seguridad, activar los repetidores de teletransporte de emergencia, calcular los posibles lugares de toma de contacto terrestres en el improbable caso de un aterrizaje forzoso… Una labor incuestionablemente importante, pero, por primera vez, tenía la sensación de que aquello podía esperar.
Failsafe procesó animadamente los siguientes mensajes críticos del sistema. Una consecuencia accidental —aunque ciertamente bienvenida— del incremento en la actividad de los guardianes en Nessus era que disuadía a los caídos que vivían allí de asaltar su fuselaje. Sin sus constantes invasiones, los sistemas de energía habían empezado a acumular energía de reserva ("¡ALERTA DE ENERGÍA BAJA: 6%!"). Mientras las alarmas sonaban, a Failsafe se le escapaban bips de felicidad.
De repente, se produjo un fogonazo dorado con reflejos dispersos de figuras, y Osiris se teletransportó al CLME. "Failsafe", dijo con brusquedad mientras caminaba hacia su consola.
"Osiris", contestó ella mientras abría una lectura de curvas polinómicas. Osiris y San habían estado adentrándose en la Red Vex de Nessus y buscando a la Voz Cantante en cada una de sus ramificaciones simuladas.
Osiris resaltó partes de 17 longitudes de onda entrelazadas. "Márcalas como seguras", ordenó, y Failsafe las coloreó de un verde lima brillante. Osiris alejó la vista en la pantalla y el verde se transformó en un punto del tamaño de un píxel entre la maraña fractal oscilante de la red.
"Diecisiete menos", indicó Failsafe. "Solo queda una infinitud".
Cansado, Osiris suspiró. "¿Cuál es la probabilidad de que estas 17 se hayan sobrescrito ya?", preguntó.
Failsafe emitió un bip grave. "¿Quieres la cifra exacta? Porque es un noventa y nueve coma muchísimos nueves por ciento".
Osiris sacudió la cabeza. "Está en algún lugar de la red, junto con el Eco de Mando. Y aunque San sabe que las probabilidades de encontrarla son infinitesimales, sigue buscando". Tamborileó distraídamente con los dedos sobre el panel de control de Failsafe.
"¿Qué crees que hará si la encuentra?", preguntó la IA.
"Creo que… A ver, ¿cómo lo digo?", respondió cortésmente Osiris con una media sonrisa en el rostro. "San no tiene mucha paciencia con quienes hacen sentir indefensas a aquellas personas a las que quiere".
La mirada de Osiris se posó en los módulos de investigación, y Failsafe metió un gusano sintetizado en la jaula del capitán Jacobson. La protorrana parpadeó lentamente y, luego, engulló torpemente la comida. Osiris asintió en señal de aprobación.
"Genera un conjunto nuevo de coordenadas de la red, por favor", le pidió a Failsafe, que chirrió a modo de respuesta mientras su pantalla se llenaba de números. Los envió a la tabla de datos de Osiris con un tono reconfortante, y este dio media vuelta para marcharse.
"¿Osiris?", dijo la IA. "Nimbus… te echa de menos. Hazle una visita de vez en cuando".
Osiris apretó los labios. "Muy bien", dijo, y luego vaciló. "Failsafe, da gracias de que…".
¡MENSAJE ENTRANTE!
Una alerta apareció en la pantalla de Failsafe, y Osiris se detuvo a mitad del gesto de negación que iba a hacer con la cabeza, con una media sonrisa en la cara. "Bueno, te dejo", añadió, y se esfumó con otro fogonazo dorado.
Failsafe revisó sus mensajes nuevos. "¡ALERTA DE ENERGÍA BAJA: 7%!", decía el aviso crítico, y lo cerró alegremente.