Entrada V
De la mente de Match, consejero Sombra del verdadero emperador. A bordo del Leviatán, vagando según los deseos de nuestro emperador. Hoy lleno la copa en Y de dados, para que mis ancestros puedan probar suerte. Cada uno de mis pensamientos y mi empeño son para mi emperador, Calus, soberano pasado y futuro.
Hoy estaba en el observatorio cuando vino a verme. Debería haber estado aprobando un listado de lealistas para el contragolpe, pero en realidad estaba observando los espejos dañados de un antiguo caparazón estelar mientras caían 400 millones de kilómetros hacia un sol azul. Parecen pañuelos arrugados. Su caída es muy lenta y los que los fabricaron llevan eones muertos.
Aquí, en nuestro Leviatán, todo ha renacido. Las compañías de guardias han pulido sus armaduras hasta que han adquirido un brillo meloso. La nave responde certeramente a nuestras órdenes y apenas conseguimos saciar su apetito de masa para alimentar los motores y las factorías. La música llena los jardines y los jardineros tararean mientras podan y entresacan. Y Calus, que claramente ha vuelto a su ser, se entretiene en las cocinas con las especias.
No había vuelto a pensar en este diario desde aquel día, en el límite, cuando Calus salió de su burbuja de observación rebosante de felicidad. "Es el final", gritó, encantado como una niña con sus primeros colmillos. "Es magnífico, divino. ¡Más de lo que yo nunca fui! ¡Es el final de todo, Match!".
Me asustó. Ese día nos asustó a todos. Nadie quiere hablar de ello y no nos atrevemos a formar más que metaconciertos superficiales por miedo a que nuestros recuerdos se combinen en una verdad letal. Sin embargo, en ese vacío, Calus vio cómo su propósito se renovaba. Nos guio para reiniciar el sistema de navegación averiado, reparar el sabotaje de los traidores y recuperar el control. Pensé que volveríamos rápidamente al mundo natal, pero Calus ya no parece anhelar su trono perdido... Tampoco parecen preocuparle lo más mínimo las reformas que en otra época fomentó.
Ahora vagamos por la galaxia en una cruzada epicúrea, reuniendo un botón de furias desatadas y delicias exóticas. Toda la curiosidad y la avaricia que impulsaban a Calus en su gobierno, las dedica ahora a sus apetitos. Lo he visto darse festines de cosas que ningún ser vivo podría digerir. Un fresco superfluido de helio-4, removido en su copa durante diez años con un solo giro de muñeca. Una década más tarde, volvió para bebérselo. O un guisante de neutronio que debería haberlo atravesado como si su cuerpo fuera neblina. Me dijo que sabía como un caramelo densísimo.
Está cambiando.
Estuvo aquí hace un momento. Las ruinas del caparazón estelar llamaron su atención. Adora la belleza, y ver millones de espejos brillantes arrugarse como pañuelos al viento y caer hacia un sol azul es algo sumamente bello. Hace eones, alguien construyó estos espejos para que flotasen sobre luz de la estrella azul, y supongo que, durante un tiempo, vivieron en un paraíso soleado.
"¿Cómo murieron?", pregunté.
"Te equivocas de pregunta, Match". Ajustó la sala de observación para que siguiera la trayectoria de uno de los espejos. Durante su vida útil, la vela había sido tan ancha como la distancia entre un mundo y su luna; al morir, la estructura se había derrumbado en una especie de cardo de girometal y destellos. "¡Lo que deberías preguntar es por qué estoy tan contento de que murieran!".
No sabía qué decirle y así lo admití. "Estos seres eran muy parecidos a nosotros. No viajaron por el tiempo, ni laceraron el universo para introducirse en las hendiduras, ni ansiaron el apoyo de una antigua máquina... Eran criaturas de ambición material, de la física, de la vida. Si fracasaron, es un augurio de muerte para nosotros".
"Exacto", dijo Calus con irónica generosidad. "Fueron grandiosos en otra época. Pensaron por un momento que vivirían para siempre. Y se equivocaron. Seríamos unos desagradecidos si rechazásemos la lección, ¿no crees?".
Me senté ante una fuente y probé a verter los espíritus en busca de su consejo, pero no quisieron darme explicaciones.
(Añadido posterior: No he vuelto a ver a Calus en persona desde entonces).