The Grimoire Archive
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Entrada VI

De la mente de Match, consejero Sombra del verdadero emperador. A bordo del Leviatán, victorioso en la batalla de nuestro emperador. Hoy lleno la copa en Y de vendas, para que mis ancestros puedan cubrir sus heridas. Cada uno de mis pensamientos y mi empeño son para mi emperador, Calus, soberano pasado y futuro. Hemos conquistado a los clipse. De todos los clientes del reinado de Calus, de todas las diversas especies a las que animó a unirse a nuestra gran cultura y a influir en ella, los clipse estaban entre sus favoritos. Cuando celebraron su regreso con misiles, lo hirieron profundamente, pero Calus no se contrarió, ni se enfureció, ni les apuntó en mitad de su noche para que le dieran una explicación. Entiendo que por su nueva y misteriosa filosofía. En su lugar, pidió a Valus Nohr que planease y llevase a cabo la reconquista de los clipse usando solo el Leviatán y las tropas a bordo. Luego me pidió que le proporcionara un relato de la historia de los clipse desde el golpe de estado. Calus estaba orgulloso de haber ayudado a los clipse. Están —estaban— atrapados en una guerra sin fin contra su biosfera plagada de alienígenas que vomita horrores allá donde crece. Calus vio esta guerra como un hecho penoso, pero inalterable, así que en lugar de ofrecer apoyo militar, prefirió enriquecer a los clipse con una cultura elevada y grandes lujos. A ellos no les satisfizo. Tras el motín de Ghaul, el Dominus intentó asegurar su lealtad enviando a un grupo de la flota para "ganar" su guerra ancestral. Obviamente, los legionarios descubrieron que era imposible conquistar el ecosistema xenocida sin destruir el planeta. Sus esfuerzos solo consiguieron envenenar a los clipse, tanto a su mundo como a su gente. Tras un siglo de ingeniería climática chapucera, choques tóxicos y absurdas tácticas de "despejar y defender", Ghaul terminó por descartar a los atormentados clipse por "no resultar ya esenciales para la seguridad estratégica del imperio". Creo que los clipse esperaban poder recuperar el favor de Ghaul desafiando a Calus. Quizá pensaron que su mundo era inconquistable. A lo mejor, al final, incluso tenían razón. Valus Nohr aterrizó en Kaga-Clipse, su luna y capital militar, con solo seis mil tropas. Durante ocho semanas, los clipse la atacaron por tierra y desde la órbita mientras sus interceptores robóticos hostigaban al Leviatán. Yo no participé en el gran metaconcierto que ayudó a protegernos, pero el poderío de las mentes congregadas llenaba las alfombras de electricidad estática y me producía un constante déjà vu. Cuando Nohr abandonó el bastión y lanzó su famoso ataque relámpago, dirigiendo los misiles del Leviatán hacia los puestos de mando vitales que había identificado, la defensa de los clipse se desmoronó. Su último acto desesperado fue enviar un comando de ataque contra el Leviatán. La nave de abordaje consiguió esquivar nuestros sensores, pero el metaconcierto sintió su intención vengativa. Calus impidió que disparásemos. "Agradezco su intento", dijo. "Dejadme comprobar su brío". Llamé para preguntarle sus intenciones. Hacía muchísimo tiempo que no lo veía cara a cara. "Estoy seleccionando a mis seguidores, Match", respondió. "Pensando en las sombras que proyectaré". El ataque de los clipse fracasó, claro, pero hubo un superviviente. Se llamaba Rull. Algunos creen que se ganó un encuentro cara a cara con Calus, aunque dudo de que fuera realmente su rostro. Con Kaga-Clipse bajo nuestro control, podíamos destruir el mundo de los clipse a nuestro antojo. Para recompensar su rendición, Calus entregó un regalo a Rull: todo lo que los clipse necesitaban para poner fin a su desesperante guerra perpetua. Era una hoja de papel. Ese papel con bordes bastos que Calus fabrica a partir de agua cometaria y algodón de su jardín personal (dice que le gusta su olor). Rull la firmó después de pasar dos horas en una sala con Calus. Las factorías del Leviatán se pusieron en marcha con un temblor y forjaron lujosas arcologías autocontenidas; mundos en miniatura que podían acoger a miles de habitantes en perpetuo confort. Cuando los elegidos de Rull estuvieron a salvo en las arcologías, los cañones de Kaga-Clipse bombardearon el mundo natal de los clipse hasta convertirlo en una tormenta de fuego global. Los supervivientes de las arcologías heredaron vidas de abundancia. El resto, la paz de las cenizas. La guerra eterna había terminado. Recé a la copa del espejo en busca de respuestas. Pero el que respondió fue Calus. "Match", le habló a mi mente como haría un psiónico. "Le conté la verdad a Rull. Que todo terminará pronto. Debemos aceptarlo. Lo que importa es la felicidad y la compañía que podamos hallar antes del momento final. ¿Para qué dejar que miles de millones sufran por un futuro que nunca llegará? Vivir sin dignidad y sin otro propósito que seguir viviendo no es vivir. Es un virus. Una maldición. Morir es mejor que convertirse en algo parecido a la colmena". Rull dejó su mundo para viajar con nosotros. Quizá no pudo enfrentarse a lo que había hecho.