3. Luna
Ylaia abrió repentinamente los ojos al salir del trance. La técnida había estado recuperándose del tiempo que había pasado en el Plano Ascendente mediante una serie de meditaciones reconstituyentes. De inmediato, Glint apareció flotando frente a su cara.
"Disculpa, técnida Ylaia", empezó el Espectro. "Ahora que estás consciente, ¿me permites unas preguntas?". Inclinó las solapas de su carcasa tímidamente.
"¿Cuánto tiempo llevas viéndome meditar?", preguntó confundida la técnida.
"Ciento cuarenta y tres minutos", respondió Glint. "Ha sido impresionante. Cuervo no puede dormir ni una hora entera sin ponerse a dar voces a enemigos invisibles".
"Los enemigos invisibles son los más peligrosos", respondió Ylaia. "Fíjate en Savathûn".
Glint emitió un zumbido. No sabía si la técnida bromeaba o no.
"Hablando de enemigos invisibles", dijo Glint, "me gustaría preguntarte por un siniestro grupo de monstruos con cabeza de calabaza, se les conoce como la Horda Decapitada. Tal vez hayas oído hablar de ellos durante tu entrenamiento".
Ylaia frunció el ceño. "Quizá sepa algo sobre esas criaturas. Pero, para estar segura, dime: ¿qué es una calabaza?".