4. Luna
"Pero ¿por qué calabazas?", preguntó Glint confundido.
"Muchas culturas de la Edad de Oro celebraban la transición del otoño al invierno honrando a los espíritus de los muertos", explicó el criptarca Yareli.
Examinó un montón de tomos antiguos empaquetados individualmente al vacío. "Se creía que esa época del año era una fase crepuscular en la que los vivos podían comunicarse con los muertos".
Finalmente, el criptarca encontró el tomo que buscaba. Se puso un par de guantes de algodón blanco y abrió el sello del tomo.
"Este es uno de los pocos documentos que quedan sobre el tema. Se publicó específicamente para 'caballeros', una clase social muy estimada en aquella época". Comenzó a hojear el tomo con suma delicadeza.
"Aquí está", dijo, señalando un capítulo titulado "La pintura corporal de calabaza es la nueva tendencia navideña". Había imágenes de humanos sin ropa con calabazas de color naranja pintadas en las partes más globulares de su anatomía.
"Como ves, las calabazas ocupaban un lugar muy importante en la iconografía de la época. La gente se las pintaba por todo el cuerpo. Incluso en lugares muy inapropiados".
"¿Y con esto conseguían comunicarse con los muertos?", preguntó Glint, incrédulo.
"¿Mmm?", respondió distraídamente el criptarca Yareli, hipnotizado por aquellas fotos históricas.
Frunció el ceño. "Eso sigue estando… poco claro".