The Grimoire Archive
Grimorio Rastreador Libros

8: El efecto observador

San-14 se abre paso a través de penachos de lana a la deriva, teñidos en patrones policromáticos ahora desteñidos. Un destacamento de la orden Cortafuegos había sobrepasado los límites de control en el valle y, cuando les presionaron, se negaron a ceder terreno. Echaron a perder su valía, fútil. Ocho cuerpos. Faltaba uno. Emerge en lo alto de una cresta de la frontera oeste, con flecos de lana todavía colgando de su armadura como mechas caleidoscópicas. Las municiones detonan en el cielo abierto, a su espalda. Los rayos rugen, en respuesta. La Ciudad aún no está perdida. Ocho guardianes yacen sin Luz, sus cuerpos espalda contra espalda, en un lecho de enemigos rotos y tierra quemada. Los caídos los rodean como buitres. En el caos, sus Espectros habían subido a la cima sin que los detectaran. San-14 los observa deslizarse con rapidez y por lo bajo. Calcula la ruta por la inclinada cresta hacia un pequeño cráter en el borde donde podría encontrarlos. Su atención se fija en el cráter. La novena. Elriq. Estaba a salvo y sola, escondida. San llega hasta el cráter junto a Elriq y su terror y sorpresa se transforman en alivio. "¿Estás bien?". "Sí". Su Espectro está herido, pero vivo. "Abriremos un camino y se volverán a alzar". El aire se abre de golpe sobre los caídos. Los más cercanos acaban incinerados. En su lugar, la Luz dorada de Osiris brilla con intensidad. La explosión rompe la barrera de un capitán vecino y los tira al suelo a una gran velocidad. Se escuchan silbidos y rugidos. Los fusiles voltaicos lanzan descargas hacia el cielo. Una lluvia de fuego los dispersa. Sus movimientos cortan cintas doradas en sus filas. La desorientación se transforma en pánico y uno tras otro acaban consumidos por las llamas. "Llévatelos al infierno, cabrón demente". San mira a Elriq. "¿Estás lista?". "No puedo". Osiris desvía un momento la mirada hacia los Espectros. Clic. Casi habían llegado a la cima. Clic. Dio media vuelta, con la palma en llamas. Clic. El capitán, ahora en pie, dispara toda su furia con el cañón calcinante. La explosión desgarra la imagen de Osiris en un resplandor, esparciendo Luz por el valle, tallada en vidrio fundido. Más caídos inundan el valle. "Te necesitamos, titán". "No puedo morir otra vez". "Pues no moriremos". San comprueba el cargador. Una serie de pequeñas Luces parpadean sobre la ladera de la cresta. "¡Guardianes!". Ella se incorpora y los cuenta. Ocho vidas. Ocho que cargarían con muchísimas más. "No pude...". "Es una nueva decisión". San-14 sale del cráter. "Tan solo eres lo que quieres ser". Elriq se pone en pie. "Escondeos ahora, pequeños. Vamos a traer de vuelta a vuestros guardianes".