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1: La carga - Parte I

Un motor solitario rasga con su traqueteo la aparente tranquilidad de la Zona Muerta y mantiene una inestable estructura de metal justo sobre el horizonte delimitado por un radiante ocaso. El transportador se sumerge entre montañas afiladas que perforan las nubes bajas, cortadas en estratos y vapor que se deslizan como la espuma fina en un mar carmesí. Un canal de comunicaciones de red cerrada cruje. Marin Oru: Las copas de los árboles son demasiado densas para aterrizar. En el claro estamos expuestos. San-14: Ella estará allí. En la última transmisión se hablaba de seis refugiados, vendidos por éter. Geppetto: Y más de treinta caídos. Marin Oru: Pues me alegro de haber traído la ametralladora. San-14: Ese señor de la guerra que tan bien los conoce... tendremos que hacerle una visita. Marin Oru: Centrémonos en lo que tenemos entre manos. Treinta segundos. Geppetto: El Espectro de la señorita Lucine, Espectro, no detecta barracudas. No obstante, un foso cubierto en el campamento ha levantado sospechas. Van a cortar comunicaciones. Marin Oru: Seguro que será mejor evitarlo. Se sumergen en las sombras, entre picos y senderos dibujados en la estela de las nubes, a medida que disminuyen la velocidad para aterrizar. El transportador zumba y traquetea. Los motores callan y se enfrían. Titán y hechicero desembarcan. Esperan. "Bien hecho, Geppetto". La voz de Marin Oru emana de su casco, cuyo visor permanece fijo en dirección a los árboles. Geppetto emite el código en el horizonte sombrío, esperando respuesta. "Gracias, hermano Marin. Era mi primera vez". Marin permanece inmóvil. San abre la bodega de carga del transportador y se gira hacia Marin. "Llegará". Geppetto parpadea. "Sin respuesta de la señorita Lucine". "Te preocupas demasiado y por nada. Mañana Tyv se echará unas carcajadas". San da una palmada a Marin en la espalda. "Mañana". Los ojos de Marin siguen fijos en la línea de árboles que se oscurece. "Sí. Mañana. Pasado mañana y el día de después, y así hasta un día sin armadura". "Una idea tranquilizadora". Marin se endereza y observa un punto en la lejanía. Desde los árboles, una Luz parpadea. "Hermano San. Los he encontrado".