I - DESHIELO
"Tienes frío".
Eramis se asfixiaba en la oscuridad y el dolor. No podía moverse. Solo era vagamente consciente de la voz.
"Necesitamos tu ayuda".
Una masa de esquirlas de hielo cubría sus ojos. ¿Cuánto tiempo llevaba allí?
"Queremos que encuentres algo para nosotros. Algo que se perdió".
La voz se arremolinaba a su alrededor como el humo, resonando dentro de su mente. Aunque aterrador, era algo en lo que concentrarse en mitad de toda esa nada. ¿Quién hablaba?
"Responde", dijo la voz, convincente y autoritaria.
Eramis se detuvo. Como si se tratara de una respuesta, su percepción empezó a atenuarse y sintió que la oscuridad aplastante la envolvía de nuevo. Aquí no había que luchar. Aquí no había opciones.
Eramis recordó a su pueblo.
Sí, pensó. Y el dolor cesó.
"Reúne a los que quieren servirte, y ten presente que tú nos sirves".
Una oleada de imágenes llenó su mente: tentáculos de vapor oscuro arrastrándose entre las estrellas, recipientes ocultos entre tesoros olvidados, un susurro convirtiéndose en rugido, la Gran Máquina empezando a…
"Despertar".
Y luego, desde todas partes, un estrépito de algo que se hace añicos.
***
Arask estaba sentado en el corazón de su queche, iluminado únicamente por el débil resplandor ámbar de su pantalla. Frunció el ceño mientras trazaba otro viaje a través del Cúmulo de Themis con un cuarto de carga de cristal fásico. El trabajo apenas permitiría cubrir el viaje, y las reservas de éter eran peligrosamente bajas. Cuánto tiempo más podría su tripulación…
Una luz parpadeante le llamó la atención: un canal inactivo desde hacía tiempo.
Arask se inclinó hacia delante en su asiento, haciendo que el viejo cuero crujiera con el movimiento. Tocó la pantalla con una garra retorcida.
La misiva era directa y despiadada. Una sonrisa dentada se dibujó en su rostro: ella no había cambiado nada.
El sistema de comunicaciones graznó por la falta de uso. Debajo de la cubierta, un grupo de escorias y merodeadores miraban confusos.
"Hemos recibido una llamada", la voz de Arask sonaba ronca en los altavoces. "Izad la vieja bandera".
"¡Volvemos a zarpar!".