Estas tierras perversas
"No te dejes engañar. Puede que estas piedras y este metal estén entrelazados, pero no son un todo. En estos lares, la única ley es la que no existe. Y la única justicia, los últimos ritos.
Así que, caminad con cuidado, mirando a todos lados y la mano en la empuñadura, pues el brillo que sentís son los ojos entrecerrados de propósitos maliciosos hacia vuestro honor, vuestro corazón… y vuestra cabeza.
Y sabed que cada paso que deis pisará sobre tierra bañada en sangre". La Costa al completo… Un páramo erigido donde solo unos pocos soñaron con sobrevivir. En la tenue luz de una era perdida, esta frontera salvaje era un lugar de descanso en el que la efímera esperanza se volvía perpetua, una tumba al final de la existencia.
"Dicen que todavía se escuchan los alaridos, ecos de muerte y condena que no alcanzan a la vista. No los creas. Tan solo son los crujidos fruto del estiramiento y doblamiento de los soportes, metales antiguos quejosos en medio de una brisa celestial, el chirrido de la chatarra y de la piedra que aúlla y advierte.
Estas tierras embarulladas no son seguras. Este Arrecife retorcido no es acogedor".
(Extracto de la versión traducida de "Escritos y observaciones de la Costa Enredada: un texto de los caídos" de C.C. LaGrange)
"No es posible que eso sea una traducción directa".
(Cayde-6)