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La bendición de la locura

"La balada que entonan las piedras al chirriar es tan atrayente como el canto de sirenas afligidas. Es estridente e inconsistente. Su melodía es un aviso, pero pese a todo, llegarán… Aventureros, cazarrecompensas, bribones e indeseables. Aquí encuentran sus metas, o se ocultan de mundos lejanos. Esas distantes tierras amables y correctas que los "héroes" se empeñan en restaurar. Aquí no hay nada que restaurar. La Costa es cada vez más salvaje y así ha de permanecer… Que perdure la tierra fracturada en la que reside la demencia y reina la violencia". (Extracto de la versión traducida de "Escritos y observaciones de la Costa Enredada: un texto de los caídos" de C.C. LaGrange) La pregunta que nadie hace: ¿ha estado siempre loco el Bombardero o es algo que se desencadenó a posteriori? ¿La demencia ha sido su bendición o su maldición? ¿Fue su lucha por sobrevivir fuera de los esquemas y el ritual del sistema de las casas lo que terminó perturbándole la mente?, ¿las cosas que vio?, ¿que hizo? La Costa exige mucho a aquellos que la llaman hogar. La mayoría no encuentran más que la perdición en estas feroces tierras de implacable voluntad; o bien a manos de los curtidos personajes que acechan esta zona fracturada: bandidos, asesinos, caníbales, patrullas de insomnes, "héroes" guardianes… Hay miles de formas de morir en el abrupto ecosistema de la Costa Enredada. Desafiar a las probabilidades es toda una proeza. Y hacerlo sin perder la cordura es todavía más complejo. Aun así, ¿no es posible que el Bombardero aunara estas características todo este tiempo?: locura, demencia, ansias de destrucción, deseos de que el caos y la muerte lo acompañaran. La siembra de los campos de germinación, el bombardeo de las bibliotecas originarias… Los trabajos de Kaniks siempre han estado relacionados con numerosas tragedias, tanto como enemigo renegado del Arrecife como en complot con sus hermanas y hermanos repudiados, con los que se hizo fuerte y encontró metas que antes no tenía. Estos elementos para examinar el origen de la demencia sirven para abordar una preocupación muy extendida. Busca las bibliotecas de los insomnes. Habla con los criptarcas que tengan información sobre el Arrecife… la Costa. Examina los registros de las acciones del Bombardero. Siente el dolor de los que han sufrido su fuego devastador. Recuerda los Campos. Llora las pérdidas inimaginables cuando las bibliotecas cayeron. Consuélate a sabiendas de que la siniestra criatura ha perecido a manos de los guardianes. Pero ten presente que el orgullo de la victoria es efímero, pues la verdad que trato de contar aún está por revelarse, y no es otra que… el Bombardero Loco está muerto… Kaniks ya no está entre nosotros. No obstante, la Costa sigue siendo indómita. Pese a los audaces esfuerzos. Pese a tu increíble fortaleza. Y si la Costa se mantiene indómita, siempre vacilante, perpetuamente funesta… ¿entonces a quién más hará perder el juicio? Primero los aciagos supervivientes de la legendaria Edad de Oro, luego los insomnes extraviados, los caídos rechazados… y puede que, a continuación, los guerreros de la Luz… guardianes. Después de todo, seguro que vendrán más, y con ellos, por mucha honestidad de que presumas, las probabilidades siempre terminan cayendo en favor de la Costa, del lado de la demencia. Y de no sucederle a otra persona, joven… ¿por qué no ibas a ser tú?