The Grimoire Archive
Grimorio Rastreador Libros

Una evolución de la fe

"Encuentra tu honor, pero no en tu papel, ni en las palabras ni obsequios de aquellos que buscan el control, sino en tu propio ser, en tus acciones, en tus proezas, en tu alma. Mirar a cualquier otro lado es un engaño". (Extracto de la versión traducida de "Escritos y observaciones de la Costa Enredada: un texto de los caídos" de C.C. LaGrange) Fikrul era un arconte. Pero cayó, derrotado, aislado y desterrado por herejía frente a la fe elixni. Debió haber muerto solo y privado del preciado éter. Pero no lo hizo, al contrario, encontró a gente de su calaña y juntos formaron los siete repudiados. Con ellos encontró metas y poder. Y a medida que iban evolucionando, también encontró creyentes y nuevas verdades. Su destierro no fue una penitencia, sino una recompensa, por sus convicciones, por su valentía. Fikrul, el fanático trastornado. Fikrul, el arconte herético que se enfrentó a la fe que antaño llegó a profesar. Repudiado y olvidado, pero solo durante un tiempo. Fikrul era un escoria. Antes de su destierro, antes de la clarividencia de sus metas, Fikrul era un célebre líder que llevaba la fe de los caídos por bandera y un salvador para aquellos que rendían pleitesía a sus enseñanzas. Los arcontes llevaban tiempo con buena consideración en la sociedad de los caídos, pero su relevancia creció y su rol cambió con presteza. Conforme la desesperación empezó a arraigarse y los últimos caídos corrían entre las estrellas en busca de salvación, su dependencia de las máquinas pasó a ser de vital importancia: armas para luchar, naves para volar, sirvientes para sobrevivir. La necesidad se convirtió en adoración. La adoración se convirtió en fe. Y, los arcontes, aquellos que supervisaban el cuidado y consagración de los sirvientes, estaban considerados como proveedores de esperanza mediante sus palabras, enseñanzas e interpretaciones de los requisitos, necesidades y deseos de las máquinas. No obstante, Fikrul vislumbró otro camino, un camino que los simbiontes, pervertidores de la tecnología, terminarían siguiendo y desfigurando en las Tierras Pestíferas del planeta mientras él y los suyos seguían explorando sus propias y oscuras interpretaciones de la fe. Fikrul es un fanático, repudiado y abandonado. Fikrul representa aquellos que luchan por recuperar la fuerza y la fe en sí mismos. Es un superviviente. Es el sacerdote paria de los planos fracturados, y su sermón implica muerte y toda la gloria que esta conlleva. A ojos de Fikrul, y de todos los marginados que defendían su filosofía, las máquinas no eran seres superiores. No eran dioses. Eran herramientas. Instrumentos que dominar, controlar y manipular al servicio de la soberbia de los elixni. Nadie debía arrastrarse en busca de éter. Nadie debía destinar su honor al capricho de deidades fabricadas. Pero la evolución de la fe de Fikrul no terminó ahí. Si las máquinas, los mismos seres que habían controlado su existencia al detalle, eran simples herramientas, ¿por qué no lo era la vida? ¡¿Por qué no lo era la muerte?! Hay cientos de historias que narran la época entre la caída y el resurgimiento de Fikrul como líder espiritual de los barones repudiados, su lucha por recobrar la fuerza como escoria maltrecho, sus viajes a lo largo y ancho del sistema para poner a prueba su fe, su alianza con otros marginados repudiados y el enlace final con su "padre". Sin embargo, lo único que importa a la hora de hacer frente a los peligros de Fikrul es que se trata de una criatura de fe, y su fe es la antítesis de todo lo que pertenece a la Luz, una fe que conformó un ejército, un ejército que bautizaba a todo aquel que desafiaba su meta en un inconmensurable océano de muerte. Nunca se detendrán. Nunca se rendirán. Pues su verdad es que están en lo cierto y todo lo que los demás creen es erróneo.