Prólogo
// VanNet—Seguro-00 // REVISIÓN_ESTADO_SIMETRÍA_07.017831 // I. Rey
La Simetría: una facción que, en los tiempos de Ulan-Tan, se consideraba un peligroso grupo extremista. Pese a que ahora parece que él y los Simétricos comprendían ciertas verdades sobre el universo, en aquel momento sus creencias se consideraban con razón alarmantes.
Asediadas como estaban nuestras murallas desde todas direcciones y con tan pocos aliados, no es de extrañar que se abrieran paso otras opiniones más elocuentes sobre la Luz y la Oscuridad. Si bien la Vanguardia nunca adoptó ninguna como doctrina oficial, el credo práxico y la postura de Pujari estaban mucho más alineados con el sentir general en la Torre y la Ciudad*.
El credo práxico sostiene que no necesitamos investigar la naturaleza de la Oscuridad, sino combatirla. Según el postulado acataléptico, la Oscuridad no se puede comprender. Ambas creencias van de la mano, y durante mucho tiempo pensamos que estudiar la Oscuridad suponía arriesgarse a asimilarse a ella.
Sigue sin convencerme del todo que estas teorías estén inherentemente equivocadas. No obstante, pienso que aquellos de nuestros aliados que han logrado avanzar en su estudio, además de hábiles, han tenido suerte.
Por otro lado, la postura del hechicero Pujari sostiene que la Oscuridad tiene valor moral como manifestación del mal. Durante los últimos años, nos hemos visto obligados a combatir este postulado moral en repetidas ocasiones. Creer en la pureza de nuestras intenciones nos constriñe; considerar el mal y proteger a los indefensos es un acto honesto, pero asumir que este acto nos confiere virtud a nosotros y maldad a nuestros adversarios es una falacia. Un callejón sin salida. He llegado a la conclusión de que esta mentalidad debe descartarse. En realidad, los sueños e interpretaciones de Pujari sobre la Oscuridad deberían atribuirse al ser conocido como el Testigo.
Por ahora, vuelvo a centrarme la Simetría.
Dar validez a los postulados de la Simetría en su origen hubiera requerido un cambio sistémico en nuestra forma de abordar la Oscuridad, algo imposible en aquel entonces, puesto que la Edad Oscura seguía amenazando el progreso que a duras penas se logró durante la Edad de la Ciudad. ¿Cómo podíamos insistir en que nuestro enemigo, la Oscuridad, era imbatible, que existiría para siempre en virtud de nuestra Luz? En aquel momento era impensable.
Ahora es cuando empezamos a aceptar que, si hay Luz, hay Oscuridad; y si hay Oscuridad, hay Luz. Ahora incluso consuela pensar que ambas fuerzas se necesitan mutuamente. Incluso a la deriva en estas aguas inexploradas, con el Viajero herido y la lucha por la supervivencia en un estado más crítico que nunca, el futuro depende de nosotros, no de algo irrepetible e inalcanzable.
La Luz y la Oscuridad sobrevivirán. Nuestra supervivencia depende de nosotros. Debemos luchar por ella. Eso es lo verdaderamente importante.
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* La postura de San-14 es la más práctica, aunque él mismo se queje siempre de que una faceta tan obvia de la verdad no requiere la formulación de un postulado filosófico formal.