Transformaciones de la materia
¡Ojalá tuviera más textos de los filósofos de Riis!
Pero, en la histeria de una evacuación, el tiempo es limitado, así como el espacio, y la información ocupa mucho. Lo primero que se desecha es lo que carece de valor práctico (o, mejor dicho, valor práctico inmediato). El arte y la filosofía son vitales para una cultura, para un pueblo; su pérdida siempre se lamenta profundamente. No obstante, en una emergencia, el arte no es capaz de destilar éter, y la filosofía no puede propulsar una nave.
Ese es el brutal pragmatismo que se requiere para preservar una civilización.
Pero se me ha ocurrido algo y, como escriba, he presentado una solicitud para reunir información de cualquier elixni dispuesto a hablar. (Porque el pragmatismo brutal también hace aflorar un sentimiento de añoranza; al tallo sacrificado le nace un brote nuevo. Siempre hay algo de lo que alguien es incapaz de desprenderse).
Al grano. En lo que he estado pensando:
Los elixni y nuestros compatriotas humanos tenemos una visión de la Luz que se construye sobre distintos fundamentos y que ha derivado en conceptos tan similares que son difíciles de distinguir. En retrospectiva, creo que es posible que hubiera indicios, pero siempre hay otra cosa que demanda nuestra atención. La búsqueda de reliquias, la seguridad de la Casa de la Luz. El inminente apocalipsis que anunciaban la flota de las pirámides y el Testigo.
Ahora, mientras los que no podemos avanzar aguardamos con esperanza, recurro a la filosofía.
Esto es lo que he estado sopesando: parece que la visión humana de la Luz se basa en la creación de algo a partir de la nada, mientras que la visión elixni contempla la transformación de una cosa en otra diferente.
Ambas percepciones coinciden bastante. Pensemos, por ejemplo, en Marte. ¿Fue el Viajero quien creó el oxígeno que los humanos necesitan para respirar, o transformó el dióxido de carbono de la atmósfera? Por otro lado, ¿realmente importa la diferencia?
Otra reflexión: la idea del Viajero como un Jardinero parece haber ganado terreno entre los humanos de la Torre y de la Ciudad, sobre todo entre los que han leído los textos de "Presentación". La jardinería es, por sí misma, transformativa: el jardinero que se ensucia las cuatro manos para engendrar algo en la tierra que antes solo existía como posibilidad. Cuando recibe los recursos adecuados, la semilla se convierte en un árbol, pero el núcleo de la semilla permanece siempre dentro, en su corazón. Encuentro esta idea sumamente evocativa.
Los elixni de Riis pensaban en el Viajero como una Gran Máquina, y, pese a que creaba jardines, lo más importante que hizo fue permitir que el éter fluyera como el agua, libre y a raudales.
Como sabemos, el éter no procede de la nada. Una máquina se alimenta de lo que le da y lo convierte en otra cosa. Esa sigue siendo la función de los sirvientes hoy: necesitan algo para crear el éter. Eso lo sabemos de forma personal e ineludible.
Creo que ninguno tenemos razón, pero tampoco estamos equivocados. A medida que caminamos juntos hacia el futuro, es imperativo que conservemos las muchas facetas de la Luz, vista a través de nuestros muchos ojos. La Máquina, el Jardinero y el Viajero; todo.
(Extracto de uno de los muchos diarios de Eido, escriba de la Casa de la Luz)