El capitán ahogado – 9
"Dos guardianes atravesaban la ZME sobre un colibrí", empezó Glint.
Eido escribía en la tabla de datos.
"¿Iban los dos en un mismo colibrí?", preguntó sin emoción y sin alzar la vista.
"Sí", respondió Glint. "Se detuvieron en el arcén porque el colibrí se averió. Uno fue a buscar las piezas necesarias y la otra esperó dentro con las puertas cerradas".
"¿El colibrí tenía puertas?".
"Este sí", dijo Glint. "Y estaban cerradas con seguro. ¡Pero entonces la guardiana escuchó algo que arañaba la puerta! ¡Desde fuera!".
Eido dejó de teclear y miró a Glint con interés.
"Una voz dijo: '¡Déjame entrar!', y la guardiana abrió la puerta, pero… ¡no había nadie!".
Glint se balanceó en el aire, susurrando un trémulo "¡Uuuh!".
"¿Y?", preguntó Eido. Glint dejó de moverse y miró a ambos lados.
"Y eso es todo", respondió.
Las notas de Eido fueron breves.