El capitán ahogado – 7
Phyzann, de la Casa del Anochecer, leal a Craask, kell de los reyes, yacía traicionado. Mientras su éter vital fluíase vertíamezclaba con en el agua turbia, escuchó una voz.
No era la llamada de su kell ni la de sus escorias. No era la llamada de la Gran Máquina ni la del príncipe insomne.
Era la voz de la Oscuridad, que le ordenaba levantarse, renacer y rehacerse en una forma a la vez terrible y aterradora.
Y cuando Phyzann se alzó, ya sin ser de la Casa del Anochecer, rugió con una llama que brotó de su boca y de sus ojos, y su espíritu dejó de anhelar el éter.