XII — Savathûn — Amor
Versículo 8:12 — El deseo
El comportamiento de Eris será perfecto.
Ojalá pudiera contemplar su transformación. Puedo verlo en mi mente. Su quitina la engullirá; sus ojos se descubrirán. ¡Se reirá! ¡Y qué sonido tan maravilloso será ese, después de todo! Genuino, lleno de mi astucia y la devoción por la vida de mi hermana.
Aún tengo oportunidad de ver su transformación. Todavía queda tiempo. Estaré tan orgullosa de ella.
Parecerá cosa del destino, algo que no podría haber ocurrido de otra manera. Pero Eris es inteligente y sabe reconocer mi toque. Se dará cuenta de que fui yo y entenderá que esto es lo que tenía preparado para ella. Verá todas las complejidades del camino que le he trazado desde el momento en el que mi sobrino alzó la espada.
No hace tanto tiempo, ese entendimiento me habría matado de hambre. Ahora no es más que la guinda del pastel.
Espero que no esté demasiado enfadada. Bueno, seguro que se le pasa.
Hubo contingencias, como es natural. Poner todos los huevos en una misma cesta es una estupidez. Una debe tender trampas y poner en marcha acontecimientos que puede que nunca lleguen a encajar.
Pero ha sido fácil. En perfecta conjunción.
Xivu Arath aclarará por qué tenía que ser así. Hará exactamente lo que sé que hará, porque es lo único de lo que siempre ha sido capaz. Cualquier otra cosa la mataría.
Porque, en última instancia, mi hermana solo quiere a alguien a quien amar, por completo y sin límites. Y conmigo se ha dado por vencida.
Por eso le entregaré a Eris Morn.