8. El consejo
"Vieja amiga".
Hay una alegría macabra en la voz de Filaks cuando coge la mano de Eramis y se la acerca al pecho. Kridis está detrás de Filaks, alta y etérea. Están tal como Eramis las recuerda. Filaks suelta una carcajada. "Siempre supe que ninguna prisión podría encerrarla".
Eramis ríe con abandono y familiaridad. Es como si nada hubiera cambiado. Recuerda sus días en la Casa de los Demonios. Los días de misiones en las partes más oscuras y lúgubres de su antiguo territorio, el Cosmódromo, sin más compañía que ellas. Acabaron con los usurpadores de otras casas, arrasaron asentamientos humanos, soñaron con el día en que matarían a su kell para hacerse con el poder.
Pero Kridis mira detrás de Eramis, y no a ella. Enseguida, Filaks hace lo mismo. Sus ojos se entrecierran. Se abalanza, pasa de largo a Eramis y coge a Variks del pescuezo.
"Escoria traidora", gruñe Filaks y escupe. "Vil pedazo de…".
Variks se revuelve y patea como un animal en una trampa. "Filaks", dice casi sin aire.
Praksis y Atraks están a un lado, a la espera de reunirse con los veteranos de la antigua casa. Observan impasibles, aunque Praksis parece satisfecho. No intervienen.
Filaks aprieta el puño.
"Suéltalo", ordena Eramis.
Filaks mira a Eramis y suelta a Variks. No dice nada, pero Eramis siente su rabia. Y la de Kridis. La duda las invade.
"Sus crímenes son innegables", dice Eramis con desdén. No mira a Variks, pero puede oír su respiración agitada mientras se incorpora y se aleja de Filaks. "Pero él es lo único que queda de la Casa del Juicio".
"A ti los escribas te traen sin cuidado", dice Kridis, escéptica.
Eramis inclina la cabeza. "Pero él es un escriba que puede captar la atención del Arrecife elixni".
Filaks resopla. Entiende lo que dice Eramis, pero no está convencida. Vuelve al lado de Kridis que, a diferencia de ella, parece satisfecha. "Muy astuta", observa Kridis.
Antes de que puedan hacer más preguntas, Eramis cambia de tema. "Pero no os he llamado para hablar de política", hace un gesto con uno de sus brazos secundarios. "Venid. Os enseñaré lo que hemos construido".