10. EL DESCUBRIMIENTO
Durante semanas, Felwinter y Felspring buscaron búnkeres de serafín, tratando de dar con restos de aquella tecnología que creó la utopía de la Edad de Oro. Una noche acamparon en un búnker de serafín y pasaron horas revisando transcripciones de código antiguo.
"Qué extraño", dijo Felspring, y proyectó una pantalla con una larga cadena de código. "Mira. En la Edad de Oro, Rasputín ejecuta un protocolo llamado GÓLEM SIDDHARTA. Ni idea de qué es. Parece que tiene que ver con reunir información. Recoge un montón de transcripciones: conversaciones con humanos, grabaciones de música, una gran base de datos de literatura". Emitió un zumbido y la proyección pasó por miles de palabras de código antes de detenerse. "Aquí. Principios de la Edad Oscura. Una mente secundaria en la Antigua Rusia dice que GÓLEM SIDDHARTA está activo y se ha corrompido". Musitó de pronto. "Más o menos cuando te encontré".
Felwinter examinó el código. Era casi como leer por primera vez, no sin esfuerzo, sino como una lengua nativa que había olvidado.
"Pero ¿qué es GÓLEM SIDDHARTA?", murmuró.
Felspring repasaba el código de cabo a rabo a un ritmo frenético y a trompicones, hasta que paró. Volvió a desplazarse por el código, se paró. Volvió a desplazarse, se paró. "Espera". La voz le tembló ligeramente. "¿Lo ves? Esta es la primera vez que se menciona GÓLEM SIDDHARTA. Dice…". Calló antes de seguir en un murmullo. "Dice 'Iniciar la carga de GÓLEM SIDDHARTA en CPP-342'". Una pausa. "CPP, Felwinter".
Felwinter se mantuvo en silencio, sin comprender. "¿CPP?", preguntó en voz baja.
"Cripta de la Piedra Profunda", respondió en un susurro. "GÓLEM SIDDHARTA era un exo".
Felwinter se quedó mirando las manos. Las giró y observó el metal desgastado de las palmas.
El silencio llenó los límites del búnker.
Felwinter sintió que pasaban años hasta que uno de los dos volvió a hablar. Todo el tiempo, Felspring lo observaba, petrificada en el aire.
"Eres tú", susurró.