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Ana: Física

Zavala preparó dos vasos y observaba el rostro de Ana mientras los llenaba con un líquido de aspecto aterciopelado. Ella no apartaba la mirada de los puntitos sobre el escritorio que, para quien no prestara atención, se desvanecían contra el amplio lienzo de madera y dejaban de distinguirse unos de otros. El Viajero flotaba tras él, entre una nube que se oscurecía en el cielo. "No me puedo creer que hayamos perdido", dijo. "No hemos perdido". Zavala le acercó un vaso a Ana. "Me quedé paralizada. No sé aún qué hemos conseguido, si es que hemos conseguido algo", dijo. "No es fácil actuar ante la posibilidad del fracaso. La perspectiva de futuro es lo que no debemos olvidar". Ana fulminó con la mirada a Zavala. "Nada de lo que hacemos es tarea fácil, pero eso se da por sentado, ¿no? Ha sido una prueba estresante y he fallado". "Ten fe, Ana. Tú misma me recordaste que solemos obcecarnos con dudas sobre fracasos del pasado. Sin ti, la Ciudad sería cenizas y escombros desde hace mucho tiempo". Ana agarró el vaso con una mano y respiró el aroma del licor. Arrugó la nariz y volvió a dejarlo sobre la mesa. "Me confiaste la misión. Rasputín era mi responsabilidad". "Sí, y lo sigue siendo. Una responsabilidad para más adelante", le respondió Zavala antes de darle un sorbo a la bebida. "Ahora tenemos otro asunto, Eris necesita nuestra ayuda". "Dime que no es el fin". "Cuando Cayde falleció, interpreté la fractura de la Vanguardia como el camino a un fracaso inminente. Jamás podremos llenar su hueco. Y no me vi capaz de asumir el liderazgo sin… su forma única de ver las cosas. Resulta que su vida no era más que una en un sinfín de decisiones". "Zavala, no creo que…". "Tranquila, no voy a pedirte que asumas el puesto. A menos que hayas matado a Cayde y nos hayamos equivocado de persona todo este tiempo". "Si fuera así, ¿me perdonarías?". "Lo entendería", dijo con una sonrisa. "Ikora me dijo entonces que un objeto en movimiento no para. Siempre he admirado la frase, pero ahora veo que no siempre funciona". Ana negó con la cabeza: "Es física". "Un aspecto fundamental de la vida". Veía cómo los ánimos de Ana iban mejorando a medida que procesaba la conversación. "Encontraremos todos los puntos de apoyo posibles y haremos cuanto podamos con lo que tenemos". Ana asintió. "¿Qué ha pasado con el pájaro de Cayde?". Zavala suspiró. "Creo que San lo ha bautizado como una especie de 'Señor de las palomas'". La rígida mandíbula de Ana se fundió en una sonrisa. "La vida no nos espera, no importa cuánto tiempo la vivamos. Bebe", Zavala se rio entre dientes, con el vaso frente a la cara. "Antes de que el Señor de las palomas nos convoque para atacar las pirámides".