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X: Fe en el hueso

Se han reunido todos. El Foso está listo para otra matanza. Zulmak, el Inquebrantable, ha sobrevivido por tercera vez. Pronto no quedará nadie para desafiarlo. Pronto, hasta los poderosos que queden se someterán a su espada, a su poder. Desde su torre, la congregación mira hacia abajo con gran expectación. Sus susurros acerca del ansiado final de la búsqueda del Enjambre, cada vez más confiados. Surgirá un líder... un nuevo Príncipe que será moldeado en un Rey. Entre los que urden el plan, Hashladûn y sus hermanas permanecen en silencio. Esperaban que alguien demostrase su valía y se presentara como aspirante, pero el largo y violento camino del ascenso de Zulmak ha sembrado la duda. Las Hijas no confían demasiado en que el Foso pueda ofrecer un vencedor nacido realmente de la lógica de la espada. Zulmak ha estado impresionante. Pero ¿un Rey? Claramente no. ¿A quién se ha enfrentado? ¿Qué competencia ha presentado el Enjambre? Las secuelas del asesinato de su padre y la guerra de su abuelo las ha dejado sin guerreros de la categoría que requiere la realeza. La Luz se encargó de ello. Los odiosos guardianes vinieron a imponer su voluntad a la colmena, en la Luna y por todo el sistema. Ahora, lo único que queda son los restos de un legado fragmentado. Para Hashladûn, el Foso ha demostrado ser un fracaso, a pesar del triunfo de Zulmak. Además, las Hijas creen en secreto que sus antepasados todavía no han fallado a la llamada de la lógica. Crota y Oryx fueron derrotados, sí, pero no por primera vez. Y las Hijas todavía confían en que el Rey del hueso, el poseedor de voluntades, el único y verdadero Rey de las formas nunca fracasaría hasta el punto de quedar perdido en la eternidad. Al menos, el terror de sus hazañas —el recuerdo de sus conquistas— sigue vigente, como pesadillas que se pueden despertar para que los débiles conozcan el miedo de verdad. Con ese convencimiento, las Hijas han urdido planes por su cuenta, maquinaciones para revivir la grandeza de su linaje, estrategias nacidas más allá del Foso. Así, en las profundidades de la Boca del Infierno, las herederas estudian nuevas posibilidades a partir de descubrimientos ancestrales. Posibilidades que dejarán de lado el Foso para abrir nuevos caminos y discernimientos que permitan a la lógica demostrar la autoridad de su abuelo. Sin embargo, los que preferirían ver a su familia derrocada —que son los que ahora mismo las acompañan— tacharían esta investigación de afrenta. "La lógica es la lógica", dirían. "Es conocida y es correcta". Pero ellos carecen de imaginación. La lógica no es simplemente fuerza bruta. Es astucia e ingenio. Es supervivencia. Es la victoria surgida a partir de todo lo que hace que un Rey sea poderoso. En el Foso, Zulmak lanza un grito de batalla. Está listo para acabar con todo. Dispuesto a reclamar su corona. Hashladûn lo observa con desprecio. Nunca será rey; solo una herramienta, contundente y brutal. Si fuera ungido campeón del Foso... Si fuera coronado... los planes de las Hijas correrían peligro antes siquiera de haber comenzado.