The Grimoire Archive
Grimorio Rastreador Libros

La Aurora en océanos tormentosos

Cada vez que llega la Aurora, recibo montones de tarjetas de felicitación de mis clientes. Las que más aprecio son las que cuentan historias sobre cómo la gente de diferentes lugares de nuestro sistema solar celebra esta festividad. Una de mis cartas preferidas es de una clienta con la que solo traté en una ocasión: Lady Sloane, Nacida de Piedra, que me escribió desde Titán, una de las lunas de Saturno. "Estimada Eva: Feliz Aurora. En primer lugar, muchas gracias por el envío. Todo lo encargado llegó en perfectas condiciones, y el pollo estaba empaquetado de forma magnífica (luego ahondaré en esto). Intentamos decorar las barandillas de la parte exterior de nuestro centro de mando con guirnaldas, pero los caídos han estado usando las luces a modo de diana. Supongo que el año que viene nos haremos con más y decoraremos la sala de descanso en su lugar. Además, un par de farolillos de la Aurora salieron despedidos por el viento; la verdad es que el buen tiempo brilla por su ausencia en estos océanos de metano. Los guardianes que han estado ayudándome en Titán mencionaron que te gusta oír hablar sobre las tradiciones de la Aurora que se practican fuera de la Ciudad, así que ahora vas a conocer cómo la celebramos en esta nuestra luna. Este año he permitido que el equipo dejara el trabajo antes de tiempo, a las 16:00 horas, y yo me tomé una hora libre para que pudiéramos disfrutar de una velada de la Aurora en el centro de mando. El Mirador de la Sirena cuenta con una panorámica impresionante de las olas y las plataformas flotantes, de modo que juntamos las mesas de la sala de descanso formando una hilera y observamos el horizonte mientras compartíamos un banquete. Puesto que la sala está expuesta a los elementos —la ventana de cristal lleva tiempo rota, pero repararla no ha sido una prioridad—, Del y Ari tuvieron que abrigarse bien, y nos vimos obligados a sujetar el mantel con trozos de metal. La estampa no era la peor que he vivido. Eva, fue la mejor comida que he probado en años. El pollo estaba delicioso. Todos pudimos probar un pedazo. Troceamos nuestras raciones de proteínas en formas divertidas y, en cuanto tu caramelo se calentó lo bastante como para poder masticarlo, fue una delicia. También intercambiamos regalos de la Aurora. Hubo alguien que me bordó una «cita inspiradora» para que la colgara en mi habitación («¿Dónde está mi baliza?»; es una broma nuestra). Herramientas apañadas, munición pesada, calcetines gruesos… estos son los regalos que nos damos por aquí. Puede que no sirvan para impresionar a la gente acostumbrada a la Aurora de la Torre, pero, para nosotros, son esenciales. Cuando nos dimos las manos más tarde, ya fuera en busca de calor o por cordialidad, llegamos a hablar de un modo que no habíamos vivido jamás. ¡Creo que nunca antes había compartido historias sobre mí misma! Conversamos sobre quiénes habíamos sido antes de la Guerra Roja, de dónde procedíamos e incluso adónde queríamos ir en el futuro. La vida no es sencilla en esta luna sacudida por la tempestad: un ligero zarandeo y te precipitas al vacío para siempre. Entre caídos, la colmena y los elementos, siempre estamos luchando por mantenernos con vida, pero, cuando nos sentamos a charlar en ese momento, nos sentimos vivos. Supongo que he escrito todo esto para darte las gracias, Eva, por recordarnos que, a veces, hay que detenerse un momento y disfrutar, pase lo que pase. Me parece muy inspirador. Atentamente, Sloane." Nunca he salido de la Tierra, y Titán se me antoja... muy interesante. Además, leer cómo esta festividad ha sido capaz de reunir a la gente en un lugar tan remoto me hace sentir que todos mis esfuerzos han valido la pena. Espero volver a ver a Sloane algún día. --- Galletas confitadas alcanas: Mezcla polvo de quitina y aerosol de balas, añade esencia de la Aurora y luego hornea.