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Trabajo pendiente

En el centro de seguridad del Presidio de los Ancianos, Variks engendró. Cuando despertó la gran máquina, lo había sentido en lo más profundo de su interior. Había esperado que aquello lo inundara de respuestas, de poder, de lo que fuera. Lo único que hizo fue recordarle lo bajo que había caído. Estampó el puño contra la consola, viendo a los moradores de la prisión arañar las paredes de sus celdas. No, no era nada. Era peor que nada. Ahora dudaba. Su objetivo siempre había sido sencillo. El estandarte de la Casa del Juicio, la vocación para la que había nacido. Mantener a su gente unida. Con la Luz atravesando ahora el sistema y sin nada que exhibir, ni reina, ni Eris ni Osiris, y sin indicio alguno de que la gran máquina recordara a los elixni, ¿qué expectativas de futuro podía haber? La pura supervivencia. Un día tras otro. Vivir solo porque aún respiraba. ¿Y dónde estaba la fuerza de escoria en eso? ¿Cuál era…? "Variks", soltó Petra de pronto por las comunicaciones. "Una cosechadora de la Legión ha sido interceptada con rumbo 189. Equipos de captura en camino. Supervivientes para la arena. Prepárate para la recepción". Petra Venj era lo único que le quedaba aquí, y a pesar de sus reservas, asintió al sonido de su voz. Solo le quedaba una aliada, al fin y al cabo. Tecleó las comunicaciones. "Sí, sí, sí. Muelle 41. Tráelos, me reuniré con el equipo. Haré sitio para los nuevos… invitados". Su sintetizador de voz sonó algo mal; tendría que ajustarlo. "Recibido". Petra ya había cortado. Cogió la vara apoyada contra la pared y comenzó la larga caminata hasta el muelle. Reflexionando sobre sus opciones, su información. Sus secretos. Los secretos habían protegido la Casa del Juicio. Cuanto más conocimiento podía ocultar, más importante se volvía uno. Los secretos engendraban posibilidad. Los secretos engendraban… dominio. Pero el Juicio, el verdadero Juicio, requería jerarquía. Y la jerarquía de elixni murió con la caída de las Casas. Los guardianes las habían destrozado, kell a kell, primario a primario. Ahora no quedaba prácticamente nada de su cultura, solo piratas y carroñeros y lobos solitarios como en los días de antes de las guerras del Borde. Ninguna confianza, ningún honor, ninguna manera de ser… necesario. Pero prosperaba aún una última esperanza entre los elixni. Craask, el kell de los reyes. Los reyes entendían el Juicio, pues juntos acabaron con las guerras del Borde en la edad dorada de su pueblo. Craask. Su última esperanza de ver realizado su sueño de unos elixni unidos. Debía establecer contacto. Y por eso contrató a un cazarrecompensas llamado Groks para encontrar a Craask y recordarles que se necesitaban unos a otros. Groks es la viva imagen de todo lo que Variks desprecia en su gente: es glotón, orgulloso, y solo piensa en sí mismo. Cuando hablaron, Groks se cebó con Variks con una retahíla de insultos. Variks el Desliz. Variks el Pordiosero. Variks el Creakells. Pero era todo un paripé. Groks haría el trabajo; y sería por solo cuatro fardos de hélice etérica y la promesa de mantenerlo fuera del Presidio de los Ancianos. Una vez hecho el trato, Groks estalló en carcajadas histéricas. "¡Ja! ¡Dalo por hecho, Desliz!". Groks hablaba en una variante vulgar del elixni, el único motivo por el que Variks lo contrataba. "Te has vuelto desesperado ahora que ya no tienes tu «kell». ¿No te has enterado?". Variks suspiró. "El rey kell ha muerto, Creakells. Muerto a manos de ese arconte demente, Fikrul, y de algún vagabundo insomne al que llama «padre». Lo que queda de los Reyes se esconde ahora en las zonas muertas de la Tierra, bajo la sombra del Fragmento de la gran máquina. Espero mis cuatro fardos en…". Variks cortó la transmisión. Se había roto el último eslabón de la gran cadena elixni. Si había alguien ahí fuera que se llamara kell, no sabría de Variks, del Juicio ni de las leyes que gobernaban las Casas. Los hijos desperdigados del Tornado estaban muertos. Pero… ¿Fikrul sobrevivió a Cayde y a sus Seis? Groks podía ser muchas cosas, pero no era un mentiroso. Si Fikrul estaba vivo y era lo bastante fuerte para matar a Craask… ¿Y quién era ese vagabundo insomne del que hablaba Groks? La mente le daba vueltas. Mientras Fikrul viviera, el Arrecife no estaba a salvo. Se abrió paso por los canales de comunicaciones en busca de la conexión correcta. "Maestro Cayde. Variks solicita reunirse contigo en relación con el trato con Petra, un trabajo pendiente".