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Espacio desconocido

La luz parecía danzar en azul sobre el horizonte del espacio desconocido, pero todo lo demás era negro. Los zarcillos parecían crecer con la luz. De dónde venían o hasta dónde se alargaban era algo que él no podía comprender. El miedo oprimía la mente de Variks. Los caminos que se abrían ante él eran vastos e inciertos. Y por primera vez en su vida, podía sentir el Juicio en el interior. "Tu voluntad debe seguir siendo tuya", se dijo a sí mismo. "Eres el último elixni de la Casa del Juicio. El destino de tu pueblo está en tus manos. Tú los salvarás. Tú defenderás a los caídos". CAMINAS ENTRE ELLOS, PORQUE HAS FRACASADO. La voz, suave pero muy fuerte al mismo tiempo, resonó alrededor de él en el espacio. A través de él, como si fuera la cuerda de un instrumento. "Camino entre los hijos de la Tierra y los benditos de la gran máquina, la que llaman el Viajero, porque han sido elegidos". PARA TI LA GRAN MÁQUINA ES UN ESPEJO OSCURO. Variks sintió un frío como nunca había conocido. De improviso, los recuerdos le pasaron rápidos por delante. Lo único que podía hacer era aguantar mientras los últimos días de los elixni se reproducían en su mente. Él y los otros escribas juzgando bajo sus suaves túnicas de pieles. Luego el Tornado, los Ancianos destrozados, el saqueo de la Casa. Variks, arrodillado ante una ventana, alzando la mirada a la gran máquina. Viéndola desvanecerse. El largo viaje en la oscuridad. Su fuga para correr con los lobos, sus súplicas a Skolas. El pacto con Fikrul para separar al Kaliks primario y esconderlo. La desaparición del primario… Y otra vez Fikrul, en el horizonte, preparándose para dar a los caídos lo que tanto merecían… AQUÍ SOLO QUEDA UN CAMINO ABIERTO PARA TI, EN UN LUGAR DONDE TODO MUERE… … Y COMIENZA DE NUEVO. Con eso, ardió un nuevo poder, concediéndole la fuerza para alzarse de nuevo. Juicio emitido… El pulso chillón de las alarmas de la prisión despertó a Variks. Falto de éter, su debilidad le hacía tropezar mientras buscaba un nuevo tanque. En las comunicaciones, oyó la voz de Petra. Cayde había vuelto.