I.
I.
Registrada por el escriba Tlazat
Estas páginas son un reflejo fiel y auténtico de las increíbles hazañas y los notables descubrimientos del emperador Calus, el mayor emperador de los cabal, de los que fueron testigos sus aliados más leales y de los que dejaron constancia sus escribas más fieles.
Tras sufrir una traición terrible a manos de falsos aliados, el emperador Calus encargó el Cronicón, un testimonio de historias que narran y conservan la verdad de su magnánimo gobierno y su injusto exilio. A sus Reales Historiadores, el escriba Tlazat y el escriba Shagac, se les confió con gran solemnidad la escritura y el mantenimiento de estos vitales archivos.
Dichas crónicas empiezan así:
En el día en que Su Dichosa Majestad fue expulsado de su hogar en Torobatl, un arrebato de desesperación y ofensa se apoderó del pueblo cabal. Millones de los súbditos más leales y jubilosos del Imperio salieron a la calle para azotar su piel en señal de sangriento duelo. El planeta jadeó y se estremeció con un pesar tan fuerte que los usurpadores admitieron que no podían matar a un dirigente tan querido. De esta forma, encerraron al emperador en una gran nave prisión llamada Leviatán y se alejó con un rumbo inalterable de su mundo natal.
El emperador le dijo a su comitiva en la víspera del exilio:
"Soy el último y el más grande de los emperadores de los cabal. Mi imperio, construido sobre la alegría y la abundancia, se ha visto usurpado por traidores que solo adoran la guerra y la brutalidad. Destruirán lo que he construido y mi amado pueblo solo conocerá el sufrimiento bajo su gobierno del terror.
Prometo regresar algún día a este lugar para traer tranquilidad y abundancia a nuestras gentes. Hasta entonces, proclamo una nueva era de historia y futuro. Esta era no se definirá por los censores ni la quema de libros de mis enemigos, sino por el áureo conocimiento de los dulces más sabrosos de la vida: la felicidad y el poder. Prodigaré este conocimiento a cuantos demuestren ser dignos de mi real consejo y, unidos en el amor, engordaremos de júbilo.
Que mi Cronicón sea una resplandeciente almenara de verdad en una época empantanada por las mentiras".