I.III: De sangre maltrecha y hueso roto
EL ABRAZO ANHELANTE DE AZAVATH
"De todos nosotros, tú has sufrido y sobrevivido, hermano.
Para muchos, tu amputación es una marca de vergüenza.
Para muchos, deberías haberte convertido en polvo antes de volver a las profundidades, derrotado.
Mi ira, reflejada en mi Canción, desafiará estas afirmaciones.
Los que te ofenden…
Akrazul, el Caballero Amputado.
Akrazul, el Avergonzado.
El Débil.
El Deshecho.
Son los mismos que nunca se atrevieron a enfrentarse a la Luz imperecedera.
Son los enemigos de nuestro mañana prometido.
Los que observaron desde las sombras mientras tu hueso se partía y arrojaban tu brazo a la oscuridad hueca que yace debajo de la superficie de esta Luna arrasada.
Yo también veo el pecado en las palabras de nuestra querida hermana.
Y más aún en su intención.
Pero también veo un orgullo en todo lo que íbamos a ser, en lo que nos prometieron.
¿Por qué agradecer entonces a las 'herederas' que vengan a ofrecernos la salvación, cuando ese regalo está más allá de sus posibilidades?
Estoy contigo, querida hermana.
Estoy contigo, querido hermano.
Suframos para afianzar el camino. Hasta el polvo, la ceniza o los Dioses que se alzan en la eternidad con la carga de nuestro sacrificio.
¿Acaso no somos dignos?
Si no por derecho ancestral, por los pocos infelices que jamás buscarían el poder más que para alejar su enfermedad de las manos de los corruptos".