I.II: De sangre maltrecha y hueso roto
LA RABIA IMPOTENTE DE AKRAZUL
"No queda nadie.
Su fuerza no es ni una sombra de la sangre y el dolor que exige la Lógica de la espada.
Ellos, igual que todos, deben sufrir para que su valía resulte evidente, pero temen el trance.
Yo no soy una inquisidora, ni por título ni por derecho.
Aun así, veo claramente a través de la turbia neblina de su ambición.
Hablan de honor y de nobleza.
Carecen de ambas.
Anhelan poder, no verdad.
Buscan la evolución, pero no comprenden su precio ni su significado.
Quieren solo por querer. Las profecías ya nos avisaron de estos 'salvadores' heréticos.
Surgen de las profundidades para alimentarse de los debilitados por nuestra derrota y nuestra lucha contra enemigos más brutales que el tiempo.
Temo que el camino que rondas censure algo más que la tradición, hermana.
Desafías discernimientos marcados a fuego en nuestra carne, en nuestro hueso y en la mismísima esencia de siglos ya olvidados.
Buscas deshacer la Lógica por puro egoísmo.
Esa es una afrenta traidora.
Otros lo han intentado.
Otros han tenido que rendir cuentas por tan vil pecado.
Pero observo a los salaces vástagos de nuestro antiguo Rey y solo veo cobardes.
Veo nuestro final escrito en la codicia.
La consecuencia de un reinado débil.
No es así como quiero vernos caer.
Empujados al olvido por herederos malcriados y supuestos héroes nacidos de las multitudes desesperadas que solo ahora, una vez luchadas las batallas y perdida la guerra, encuentran su coraje aquí… en la estela de nuestra perdición".