Una sensación de sorpresa
Los observo, y me inunda una sensación de sorpresa.
Todo lo que hacen, todo lo que aguantan.
Ninguno de ellos pidió tener esta vida, esta segunda oportunidad. Y al despertar, cuando la Luz les deslumbró los ojos en esos primeros momentos tras regresar, solo hallaron un mundo destruido.
Y sin embargo…
Ahí siguen. Una y otra vez. Contra todo pronóstico. Desafiando a todo aquel que los daba por muertos.
Cuánta determinación. Cuánto orgullo. Cuánto arrojo. Amor. Alegría. Esperanza. Miedo. Deseo. Una voluntad tan poderosa. Lo bastante poderosa para forjar la promesa de un nuevo mañana a través de los entornos estériles del ayer.
Inspirador. Desde las victorias más insignificantes hasta las más relevantes, lo he visto todo…
El alzamiento de los primeros muros. La valentía de los Seis Frentes. La desesperación de la Grieta del Crepúsculo. La guerra con los demonios. La domesticación de los lobos.
He visto a Señores de Hierro alzarse y caer, he sido testigo de los últimos ciclos de la Época Oscura y me he alegrado con los nuevos triunfos ante la promesa de una esperanza renovada: nuestro regreso a la Luna y a Marte, la poda del Jardín y la derrota de la realeza de la colmena.
Incluso a Ghaul y a sus ejércitos… Demasiadas amenazas, demasiados desafíos, y nuestros guardianes siguen en pie, la humanidad persiste.
Están tocados por la Luz, pero ya no lo veo como un obsequio. Lo considero coraje, fuerza, humanidad que ha sido, en realidad, el mayor de los obsequios, su mejor arma.
Este pensamiento me brinda alegría y un poco de paz en medio de todo el caos vigente, y me encuentro preguntándome, a menudo y con gran expectación:
¿Y ahora qué?
(Observaciones del Espectro Kaiser sobre la inspiración de los guardianes)