Réquiem por un héroe
Sois todos especiales. Él no era diferente. Al menos, al principio. Igual de especial, igual que el resto.
Todo eso ha cambiado, claro está. Con el tiempo él se… distanció, empezó a destacar.
A ella le llevó un tiempo adaptarse a su personalidad. Por lo que dice, a él también le costó. El Cayde-6 que conoce la mayoría no es el hombre que era en su totalidad. Su ingenio y sentido del humor eran una coraza, un arma tan afilada como su espada o sus cañones de mano.
La llamó Sundance. Nunca entendí del todo por qué. Ella solía decir que provenía de una antigua leyenda, una fábula anterior a todo lo anterior. Siempre había pensado que era por su chispa, la gracia con la que se movía, sin esfuerzo, con astucia. Formaban un equipo perfecto.
No hay duda de que Cayde-6 habló de su regreso a sus más allegados en más de una ocasión y tampoco había duda de que la historia cambiaba ligeramente con cada relato. Al igual que su humor, la elaboración de su propia leyenda era un arma.
Para quienes no la conozcan… para quienes no tuvieran la suerte de escuchar la historia de Cayde-6 contada por él mismo, con ese encanto y el modo en que representaba sus partes preferidas, todo ello acompañado de efectos especiales, yo os la intentaré contar…
Se trata de una grabación de ciclos pasados. No es la historia completa, pero cuando Cayde-6 estaba por medio, nada podía…
"¡Bum! Me despierto. Mareado. Confundido. Resacoso. Nos sucede lo mismo a todos, así que, esa conmoción inicial no es nada nuevo. Me encuentro a Sundance delante y me asusto. Mi cerebro funciona, pero no recuerdo nada salvo que soy un ser funcional; soy humano, soy un hombre. Entonces, mi cabeza empieza a dar vueltas a toda velocidad. ¡Bum, bum, bum! Como si estuviera descargando el libro «Existencia humana básica para torpes». Genial. Maravilloso. Sigo sin recordar nada. Y soy totalmente incapaz de concentrarme en el orbe robótico mágico flotante y parlanchín que vuela delante de mí. Estoy asustado. Así que actúo como tal. La aplasto contra el suelo… Con fuerza. Y salgo corriendo".
"Estoy corriendo. Ella también… o, bueno, lo que sea que haga ella, dado que no tiene piernas… Está justo detrás de mí diciéndome: «¡Dirección contraria! ¡Dirección contraria!». Me está gritando. Yo estoy gritando. No presto atención a lo que grita, yo sigo corriendo. Es de noche. ¿Lo había dicho ya? Es de noche y mis ojos todavía están adaptándose. Sigo corriendo y corriendo. No veo nada. No recuerdo nada. Muerto de miedo. Completamente confundido. Entonces…"
"Me caigo. Me caigo de bruces. Tal cual. Corría… directo a un acantilado. Fue una caída pequeña. Reboté… bastantes veces. Y las sentí todas. Hasta que dejé de sentir. Hasta que todo se volvió negro otra vez. Y, entonces…"
"¡Bum! ¡Otra vez de vuelta! Me volvió a poner de pie. Tal y como siempre hace. Y ese, queridos amigos, fue el comienzo de una bonita amistad".
Muchos de vosotros no habíais oído la historia. Ahora que lo habéis hecho, espero que no fuera vuestro objetivo conocer alguna verdad absoluta sobre quién era, como guardián u hombre. La historia no es para eso. El objetivo de esta historia, ahora más que nunca, encaja a la perfección con la coraza que Cayde mejor llevaba…
Él creía que era una historia graciosa. Y ahora, más que nunca…
Cayde querría que nos riéramos.
(El Espectro de Shiro-4 en un encuentro en honor a Cayde-6)