IV: Algo nuevo
He dado caza a guardianes, lo sabes. He dado caza a guardianes en la senda que ahora recorres tú. No la misma senda, pues era su senda, pero en cierto modo se parecen. Algunos han descubierto lo equivocados que estaban antes que otros. No soy un asesino, pero he sacado las armas cuando lo pedía la necesidad. Prefiero la alternativa, prefiero medidas menos expeditivas. Pero he descubierto que casi todos los que escogen esta vida –una vida en busca de respuestas rodeados de sombras– rara vez comprenden el alcance de sus actos. Pocos reflexionan, pocos entienden realmente. He visto el daño que hacían quienes controlaban lo incontrolable. No pienso permitir que se repita. En la medida de mis posibilidades, lucharé contra la corrupción y plantaré cara a todos los que hagan caso a los rumores.
Y, aun así, aquí estamos. Tú, un guardián de leyenda bailando cada vez más cerca del borde de un abismo. Y yo, alguien que se enfrenta a aquellos que tientan al destino así. Aunque, por primera vez, no he hecho ademán de detener la música.
Esto es algo nuevo.
El que tú y yo hayamos podido compartir estas palabras es algo nuevo… Hay algo en ti, tienes algo.
No solo se trata de valor, eso viene y se va. No es solo poder… los mayores locos que he conocido también han sido los mayores guerreros. Eres curioso, pero tu curiosidad no es un arma, es una herramienta. Y, en algún lugar ahí dentro –donde se funden el coraje, el poder y la curiosidad– veo algo por lo que vale la pena arriesgarse.
Así que adelante. Lucha por la Luz y haz frente a la oscuridad. Te estaré vigilando con el corazón henchido de esperanza.
Pero que sepas que, si te extralimitas –ya sea porque las consecuencias de tus actos arrastren a inocentes a tu paso, ya sea porque tu camino vire ciegamente hacia la perversión de tu voluntad y los susurros se conviertan en tu verdad— yo estaré ahí para acabar con eso. Y acabar contigo. Pero tú ya sabías que iba a decir eso.
Hazte cargo, no es una amenaza, simplemente es que las cosas son así.
—S.