The Grimoire Archive
Grimorio Rastreador Libros

V: Ecos seguidos de silencio

He hecho cuanto he podido para ofrecerme como voz de la prudencia mientras tú seguías descendiendo por este camino. Tengo pocos hechos que ofrecerte, solo la experiencia… la verdad de mi ser. Pero te contaré otra verdad… Poco te he dicho que fuera nuevo. Cada palabra, cada pregunta, cada vez que te he implorado que reflexiones, te estaba llevando por un camino que tú ya habías escogido. Porque pensar en tus actos forma parte de ti, lo he visto. Y lo he oído… en el corazón de tus compañeros guardianes cuando hablan de tus hazañas… de tu valor, de tu integridad. Puede que estés caminando por el filo de la perdición, pero está en tu corazón mismo ser un guerrero justo y noble. Si he sido en alguna medida responsable de hacer que pienses más en las personas y los mundos que te rodean… Si he ayudado a detallar mejor cuanto eres y cuanto eres capaz de ser… Genial. Pero todo, absolutamente todo, ya está en tu interior. No se trata de darte una charla de motivación, no se trata de alimentar tu ego de héroe. Digo esto porque sé cosas que tú desconoces… por experiencia. Ahora mismo, imagino que te estás cuestionando tu verdadera naturaleza, "¿Quién es este «renegado» que se atreve a definirme? ¿Definir mis ideas? ¿Mis acciones?". Es posible que te hayan avisado sobre mí, es posible que estés un poco asustado. Al fin y al cabo, "el hombre del Arma dorada no se lleva bien con los demás". Dejo todas esas sandeces para ti. Pero, si se me permites unas breves palabras en defensa de mis intenciones… Si buscara algo que no fuera lo que más te interesa, esta conversación habría sido con plomo, no con palabras. Y habría sido la última que tuvieras. Y, aunque tienes pensamientos oscuros y no eres ningún santo, todos distamos muchos de ser puros. No es la falta de pecado la que nos hace mejores, es que lo mejor de nosotros siente el peso de nuestros actos y no sucumbe… a ese peso, a la tentación. Y yo sé algo que tú no sabes… un secreto. Los cómos y porqués no importan… eso lo dejamos para otro día. Pero que sepas esto… Cuando toques fondo, cuando la esperanza se haya desvanecido y estés solo en el mundo, dentro de tu cabeza; cuando las adversidades te abrumen y la desesperación haya hecho mella, recuerda tu fuego. Siempre está ahí. Una vez provocado, una vez la ira… el miedo… hayan prendido la mecha, la llama permanecerá ahí siempre… como un faro señalando a la eternidad que tú estás aquí y que aquí seguirás, por muchos obstáculos que haya. Y, al final y si así lo quieres, no habrá susurros ni sombras que te salven… esa corrupción solo busca cebarse. No… Serán tus primeras palabras en alto, y las últimas que oigan tus enemigos. No cuestiones el momento. Es mi único y mejor consejo. Mantén el control y habla con claridad. Los ecos seguidos de silencio explicarán la historia y tú siempre tendrás la Última Palabra. —S.