III: El fuego interior
¿Qué sentiste al dar caza al Cuervo, al perseguirlo por las enredadas zonas del Arrecife? ¿Y al dar caza a los barones, uno a uno, acechando a los asesinos que mataron a tu amigo? ¿Fue algo justificado? ¿O pura venganza colérica, impelida por una sed de "justicia"?
Conozco la sensación. Es el sentimiento de pérdida, seguido por un agujero tan grande que no lo puedes llenar con nada más que con represalias. Yo he sentido ese agujero dos veces. La primera cuando todo lo que conocía se convirtió en cenizas. Yo solo era un niño. No había forma de saber cuándo terminaría aquel dolor, si es que alguna vez iba a hacerlo. Un hombre -Jaren, mi tercer padre- me ayudó a reconducir ese dolor. Me dio un propósito, me enseñó a cazar, me enseñó a sobrevivir, me enseñó lo que es la venganza.
Me sentía bien, como si un fuego ardiera en mi interior. O eso pensaba. A decir verdad, lo de "bien" era solo mitigar el dolor, tapar la carga de mi pérdida cambiando mi meta. ¿Para qué estar triste? ¿Para qué venirse abajo? Cuando puedes dejarte llevar por la ira. Así que lo hice. Durante mucho tiempo.
Después de que Jaren muriese, asesinado por el supuesto monstruo y su Arma del Dolor, lo odié durante mucho tiempo. Volvía a estar solo, perdido sin norte. Me sentí abandonado. Solo estábamos el agujero que me dejó el haber perdido todo cuanto conocía y yo.
El hombre que destrozó mi vida dos veces -la primera al quemar Palamon, mi hogar, y la segunda al matar a mi mentor y figura paterna- aún caminaba por el espacio, pero yo solo era un joven furioso y asustado. La venganza -el fuego que ardía dentro de mí- era una carga, no un consuelo, porque me faltaba la confianza necesaria para ver más allá.
Me pasé mucho tiempo enfadado… con el asesino que había obrado en las sombras, con Jaren por dejarme, con el mundo, conmigo mismo por perder el rumbo, con el fantasma de Jaren por no creer en mí. Mi rabia era lo que me definía, como ha pasado contigo. Durante un tiempo. Me pregunto si alguna vez te has parado a pensar en esto.
La muerte de Cayde no ha sido el origen de tu agresividad reciente, sino un mero catalizador para darle rienda suelta. Es posible que esa segunda vida que llevas se haya visto impulsada por la venganza: venganza por la vida que perdiste antes de que volvieras como guardián por el mundo, por los mundos, que perdiste con el Gran Colapso. ¿De verdad combates para proteger y reclamar o has estado luchando todo este tiempo para vengarte?
¿Por qué luchas ahora? ¿Es tu rabia lo que te define?
¿Qué consecuencias tiene ello en caso afirmativo? ¿Y en caso negativo? La verdad, con el corazón en la mano. Pregúntate…
¿Por qué luchas? ¿No notas un fuego -o una chispa al menos- que se apodera de tu interior?
-S.