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Proporcionalidad

Savathûn surcaba los cambiantes cielos de su mundo trono con dificultad. Le costaba ganar velocidad; tras su resurrección, se notaba las alas agarrotadas y eso la frustraba. Se sentía lenta y descoordinada, como si su cuerpo aún no fuera suyo del todo. Frunció el ceño y se echó a la derecha, pero no vio el disco giratorio de energía de vacío hasta que la golpeó en la parte baja del tórax e hizo que se precipitara dando volteretas hasta el suelo. Se oyó un ruido terrible, apareció un destello metálico morado y luego… todo terminó. Immaru se materializó con una ráfaga de Luz. Miró a Savathûn y luego a San-14, que estaba encima de su cuerpo. "¿Ya?", musitó Immaru con incredulidad. El rostro de San estaba oculto bajo su casco. Las cintas de color lavanda de su armadura se mecían con su respiración. Tardó un momento en reconocer al Espectro. "Pensaba que estabas bajo custodia de la Vanguardia", dijo San. "No soy un prisionero", dijo Immaru resoplando. "Más bien una póliza de seguro. En cualquier caso, sentí que había pasado algo, y Eris me ha dejado venir a echar un vistazo". San asintió sin apartar la vista de Savathûn. "Algo ha pasado, sí", señaló mientras movía el montón de quitina rota y alas arrugadas con su bota. Immaru se acercó a Savathûn. "Ni siquiera voy a preguntar", comentó mientras canalizaba su Luz. Savathûn se puso de rodillas. Respiró ásperamente, abrió los ojos y vio a San; luego, sonrió. "Por Os…". San la detuvo. Immaru se colocó frente al rostro de San. "¡Ya está bien!", gritó. "¡El mensaje está claro!". San se limpió el icor humeante del visor con el pulgar y señaló los restos de Savathûn. "Otra vez", dijo enfáticamente. "Me parece que no", contestó Immaru, e inició su teletransporte. De repente, San comenzó a brillar con energía de vacío. Extendió los brazos a sus lados con las palmas hacia arriba y de su cuerpo emanó una cúpula violeta de Amparo del alba. Immaru lo sintió a través de su cuerpo, como si fuera una onda de presión que interrumpía su transmisión. Se movía de un lado para otro; era incapaz de ver nada. Pero aún podía sentir, y la mano blindada de San lo agarró con tanta fuerza que le provocó una pequeña hendidura en la carcasa. "Tráela de vuelta", dijo San. "Me estoy hartando un poco de vuestras amenazas de muerte", contestó Immaru al vacío amortiguado. San aflojó un poco el puño. "Tráela de vuelta y te doy mi palabra de que tanto ella como tú os iréis cuando termine". "¿Cuando termines?", repitió Immaru mientras San lo soltaba. Percibió la forma de Savathûn escondida en la oscuridad. Gesticuló, concentró su Luz y Savathûn resucitó una vez más. "Savathûn", dijo San, y la mató. "La resurrección como portaluz es algo demasiado nuevo para ti". "Al principio, cuando vuelves, te notas débil". "Es como despertar de un sueño profundo; de un coma". "Por eso puedo vencerte; sigues siendo inestable". "Perteneces a la colmena y conoces el sufrimiento. Vienes de la muerte. No es nada para ti". "Pero creo que, a lo mejor, no sabes lo que es sentirse desamparada". "Yo te lo enseñaré". *** Tras un buen rato, San terminó. La cúpula desapareció, exponiendo al exo, el Espectro y la diosa al turbio cielo del Mundo Trono. San introdujo lentamente su solicitud de transporte y se quitó el casco. Mientras se teletransportaba, miró una vez más a Savathûn. "Esto no ha sido por Osiris", dijo con voz ronca y rasgada. "Ha sido por mí". *** Cuando San volvió a casa, Osiris lo estaba esperando en la puerta. "Has estado fuera bastante tiempo. Menuda patrulla debe haber sido, ¿no?", dijo. "¿Tienes hambre?". Y San-14, el titán más glorioso que jamás haya vivido, se dejó caer entre sus brazos y rompió a llorar.