Capítulo 2
La sala en la que Eris había dejado a Immaru era minúscula. No había ventanas por las que asomarse para ver pasar las horas y los días ni rastro de componentes electrónicos que piratear. Solo había contenedores de armaduras inservibles apilados en el muro opuesto y, en mitad de la estancia, una pequeña caja vacía adornada con la palabra "TÚ" escrita a mano y una flecha que apuntaba hacia abajo amenazadoramente. Estaba ahí como advertencia, después de haberlo sorprendido merodeando por las zonas más confidenciales de la Torre. Ikora le había confiscado la carcasa sombreada que usaba como disfraz y había apostado a un agente de los Encubiertos fuera para que informara de sus movimientos. Le había dejado, no obstante, unos crucigramas para que se entretuviera.
Immaru miraba fijamente la caja mientras emitía un gruñido grave cuando entró un robot barrendero. El Espectro se movió en círculos y escaneó a su arbitrario e inesperado visitante. Era un robot estándar, sin nada especial. Fue una decepción para Immaru.
"Aún no puedo creer que Savathûn me haya hecho esto", le confesó Immaru al robot cuando se le puso delante. "Menuda jeta, dejarme aquí como fianza. ¿Y luego va y me pide información? Uf".
El robot se alejó y se puso a barrer la caja abierta. "Aunque tampoco tengo por qué compartirlo todo, ¿no?".
Immaru se abalanzó sobre el robot barrendero y, de un plumazo, pirateó sus sistemas. "Coge una de esas bolsas grandes que están vacías. Si le quito un poco de peso, creo que será del tamaño justo". Cuando el robot lo obedeció, a Immaru se le escapó una risita mientras se quitaba la carcasa estándar de la colmena. "Hora de… fugarse".