Capítulo 24
Cuando Eido encontró a Ikora, esta estaba meditando bajo una jacaranda, lejos del bullicio del bazar.
"¿Necesitas algo?", preguntó Ikora con tono jocoso y los ojos aún cerrados.
"Siento molestarte", se disculpó Eido.
"En absoluto", contestó Ikora. Dio unas palmadas sobre la tierra, a su lado. "Glint me ha dicho que quieres convertirte en autora de historias de terror. ¿Cómo lo llevas?".
"Iba bien al principio. ¡Tenía muchísimas ideas! Pero ahora creo que tengo un 'bloqueo', como lo llama Glint. Pensaba que escribir me ayudaría a controlar mis miedos. Últimamente… me dan mucho miedo demasiadas cosas".
Ikora la miró como si la entendiera. "Eris", dijo sin añadir más.
Eido asintió. "Pero mi escritura no mejora a pesar de mi miedo; se resiente por su culpa. Cuando usamos la Baraja de los Susurros…".
Ikora arqueó una ceja con desconcierto, pero Eido levantó una de sus manos. "Lo sé, lo sé; Glint dijo que dejó una nota. Las cartas me hicieron darme cuenta de que el miedo tiene muchos orígenes diferentes en el universo. Multitud de amenazas. De cosas que desconocemos. Tal vez eso se haya convertido en mi mayor miedo".
"Es importante que seas honesta contigo misma y con lo que sientes", respondió Ikora amablemente. "No eres la única que tiene esos pensamientos, esos miedos. Pero no dejes que las cartas te distraigan. Su cometido no es adivinar la fortuna o el futuro. Sirven como guía, para conocerte mejor. Solo tú puedes determinar tu rumbo. No las cartas".