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El hueso

Están esperando a Lavinia en el patio de la Torre en ruinas, aunque no se abalanzan sobre ella hasta que sostiene el objeto de la discordia en la mano. Una titán de la Nueva Monarquía la inmoviliza contra el suelo. Un cazador con un cañón del diámetro de la luna la esposa y la llama saqueadora. "Rahool la tiene vigilada", señala la titán mientras consulta a su Espectro de puntas negras. "Dice que es para protegerla...". El cazador bufa y retrocede. "¡Tiene un hueso!". "¡Soltadla! ¡BASTA!". Lavinia no identifica esta nueva voz, pero, a juzgar por su poderío, solo puede pertenecer a Ikora Rey. "¡Jamás volveréis a reducir por la fuerza a un humano mortal! ¡Ese no es nuestro propósito!". Se oye el estruendo de un trueno, una detonación cercana. A Lavinia se le taponan los oídos. Tiene la sensación de que los guardianes de la Nueva Monarquía se han esfumado, de forma voluntaria o por la fuerza. Lavinia intenta incorporarse, pero el vértigo y las esposas se lo impiden y cae de lado sobre la cadera. "Maestra Rey", pronuncia con dificultad, "Lo siento, debería haber puesto una..." "Lavinia". El tono furioso de Ikora oculta una sombra de miedo. "Abre la mano izquierda". Tiene un hueso. Un largo fragmento de mandíbula con un enorme diente blanco que sobresale de ella. Resulta cálido, firme y tranquilizador. Se aferra a él de manera protectora; es la llave, la solución al misterio de los Nueve que le permitirá ganarse de nuevo el favor de su maestro y que pondrá fin al exilio al que Rahool la condenó al expulsarla de los archivos... Abre el puño con un esfuerzo de voluntad tan grande que le hace proferir un grito y deja caer el hueso de Ahamkara. Ikora Rey lo hace desaparecer. "No buscabas ese hueso. Él te buscaba a ti. ¿Has formulado un deseo, Lavinia? ¿Has pedido saber más sobre los Nueve?". Lavinia trata de explicarle que no, que solo quería rastrear el hueso hasta su origen (Venus, con suerte) y averiguar por qué los Nueve necesitaban a los Ahamkara. "¿Por qué crees que los Nueve necesitaban a los Ahamkara?", le pregunta Ikora con aire amenazador. "Para formular deseos", responde Lavinia. "Xûr no apareció en la Torre hasta el final de la Gran Caza de Ahamkara. Sea lo que sea que obtenían de los Ahamkara..." No termina la frase: tal vez los Nueve lo estén consiguiendo ahora de los guardianes. Ikora se frota la frente. "No puedo detenerte, pero, si sigues buscando, no podré protegerte de las consecuencias". "¡Ayúdame!", le suplica Lavinia. "¡Aquí hay algo! Algo que lo conecta todo: las Pruebas, los Ahamkara, los guardianes y los Nueve. El Consenso sabe cosas sobre el ataque de Ghaul, cosas que no nos ha contado...". Ikora Rey alza un dedo. Lavinia enmudece. "Elige. ¿Vuelves a la escuela y fingimos que nunca estuviste aquí? ¿O me obligarás a denunciarte por robar un hueso de Ahamkara?". Lavinia respira hondo. "Lo siento", responde. "He de continuar. Probaré suerte". El veredicto del tribunal es unánime. Lavinia García Umr Tawil ha violado su juramento de salvaguardar el bien común de la humanidad. Jamás volverá a poner un pie en la Ciudad.