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II. La paloma y el simbionte

San-14 y su Espectro, Geppetto, están sentados en su hipernave Paloma Gris. "¿No quieres que vaya solo?". "No deberías ir solo, hermano San. Es un momento muy delicado para el sistema". San suspira. "Todos los guardianes de la Torre quieren preguntarme por Osiris. No puedo, Geppetto". "Entonces, no se lo pidas a los guardianes", insiste Geppetto. Mithrax está reparando un aguijón cuando San-14 se teletransporta al distrito Botza. Mithrax ve cómo San saluda a un par de elixni que reaccionan sobresaltados por su materialización. Observa cómo el guardián se inclina y los elixni le devuelven la reverencia con vacilación. San-14 se da cuenta de que Mithrax lo observa y levanta un brazo, como pidiendo permiso para entrar en su taller. No es necesario. Mithrax se pone en pie, cruza el umbral y le da la bienvenida a San-14. "Vell-ahsk", dice San con dificultad. "Velask, San", responde Mithrax animado. "¿Podemos hablar en privado?". "Claro". Mithrax cierra el taller y echa el pestillo de una puerta claramente reaprovechada de un queche. "Habla en confianza". "Normalmente, no vendría a pedirte favores", dice San paseándose de un lado a otro. "La Casa de la Luz te ayudará si puede". San asiente. "Osiris, el verdadero Osiris… Savathûn adoptó su forma y lo escondió en alguna parte. O eso dice". Mithrax inclina la cabeza. "¿El verdadero Osiris es inocente? No todo es tan terrible como creíamos". "Eso parece. Necesito encontrar a Osiris. Quiero acabar con la influencia de la Reina Bruja. Cuando ya no le quede nada, la reina del Arrecife se ocupará de ella", gruñe San. "¿Mara Sov ha vuelto?", Mithrax, sorprendido, da una bocanada en su respirador. "Grandes piezas en movimiento. ¿Qué puedo hacer yo?". "Tengo que encontrar el lugar exacto donde murió Saguira. Sé que Savathûn lo capturó allí", dice San. "El nombre de Saguira se mencionaba mucho en la Casa de los Lobos, y siempre con respeto. La Casa del Anochecer dijo a todas las Casas que Saguira murió en la luna terrícola, pero desconozco el lugar exacto. Espero que haya encontrado paz en la Luz". "La echamos de menos". San hace una pausa respetuosa. "La última transmisión de Osiris fue desde debajo de la superficie lunar. Pero la interferencia de la Pirámide no nos ha permitido determinar la ubicación exacta. Es una zona demasiado grande como para ponerse a buscar". "Las máquinas colmena no tienen alma. Son construcciones macabras a las que los guanteletes simbiontes no tienen acceso", dice Mithrax disculpándose. "Pero quiero ayudar al Santo, del mismo modo que él ayudó a Misraaks y a la Casa Luz". "En tal caso, tu compañía será bienvenida en esta búsqueda". Mithrax queda pensativo unos instantes. Luego, mira a San con vivacidad. "Los vex de Europa guardaban registros de los guardianes derrotados. Y, seguramente, de los Espectros. Quizá, con su red, podamos encontrar la tumba de Saguira". "¿Qué?", exclama San. "Quizá lo hagan por su proximidad con la Oscuridad. Pero Misraaks vio esos registros cuando exploraba la red en busca de conocimiento para adherir tecnología simbionte a los brazos de los guardianes". "Hablas como un hechicero, así que confío en ti. Dime qué hay que hacer". *** "Europa", murmura San. "¿No podríamos haber ido a un lugar más cálido?", pregunta. Se baja de su colibrí en el acantilado que hay encima del Abismo de Asterión. "Ya me he acostumbrado al sol simulado de Mercurio". Mithrax se apea al lado de San. "Las aperturas vex de Europa ofrecen una oportunidad única. Tenemos que encontrar una invitación a esa oportunidad". San se encoge de hombros. "Nos cargamos a la mente vex y usamos su cerebro a modo de llave. Ya sé de qué va esto, no es nuevo para mí. He pasado muchos años en el Bosque Infinito". "Una descripción brutal, pero acertada". Mithrax murmura para sí mismo. "Tendremos que llamar la atención de una mente vex. La integración de la anulación sigue activa aquí. La Luz provee". "Tú haz tus cosas de simbionte en el agujero del ordenador y yo me cargo a la mente". San da un paso al frente, pero se detiene bruscamente. "No me tires por el agujero del ordenador". "Misraaks avisará antes al Santo". "Más te vale". San mira al elixni. "Aunque me queje del frío, me alegro de tenerte aquí, amigo de la Luz". "Comparto esa alegría, San". Siguen andando juntos. En un instante, Mithrax forja la integración. Cuando se abre fuego, un refugio violeta lo rodea: está bajo el Amparo de San, sin miedo y con la visión clara. Los vex son numerosos. También conocen a San, pero él está a la altura de sus registros. La mente muere.