IV. Arte
Petra Venj agacha la cabeza y examina el mango de su cuchillo enfundado. Las partículas de la teletransportación todavía no se han disipado y se arremolinan a su alrededor como pequeñas motas de polvo mientras ella cruza la puerta del CLME para responder a la llamada de su reina.
La voz de Mara Sov resuena por encima de la piedra y el cristal de la cámara: "Este es su lugar, Petra. Aquí emerge su antigua identidad". Hace una pausa, a sabiendas de que Petra no dirá nada mientras considera sus palabras. "Tú también lo has visto. Nunca debería haberse marchado".
"Ojalá no lo hubiera permitido", dice Petra con un suspiro. "¿Cómo debo proceder?".
Mara se encuentra en la terraza superior. "Ofrécele solo pequeños retazos de lo que podría ser, nada demasiado sustancial. Ahora, él es un lienzo en proceso de creación. Solo quiero guiar ese proceso para obtener un resultado familiar. Ese tipo de cosas no puede hacerse con prisas".
Petra parece nerviosa. "¿Estás segura?".
"¿Me estás cuestionando, Petra?".
"Nunca, mi reina, pero me preocupa que sea vulnerable a la influencia de Savathûn", añade Petra. "Es evidente que ella tiene cierto interés en él y que dicho interés es mutuo".
"Y no te equivocas, pero nosotras mantendremos ese peligro bajo control. Para que Cuervo y Uldren se encuentren, el progreso debe ser sutil". Mara Sov se inclina sobre la barandilla de la terraza. "Creo que puedo recuperar a mi hermano, Petra. ¿Me ayudarás?".
Sin dudarlo ni un instante, Petra responde: "Haré todo lo que me pidas, mi reina". Pero, de repente, la asaltan las dudas. "Si resulta ser problemático…", Petra se detiene, como buscando las palabras adecuadas.
"No te preocupes", la tranquiliza Mara. "Si Savathûn intenta aprovecharse de él, yo misma me encargaré".