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VI. Aislamiento

El espacio es muy solitario. Lejos de los planetas del sistema hay, al mismo tiempo, una negrura sofocante y un brillo deslumbrante, según adónde mires. Hay una hipernave parada en la oscuridad, con los motores apagados y girada hacia el resplandor del sol distante. No hay cabina de mando en el Gavilán radiante. El toldo de la nave proyecta una imagen al piloto: sin marco, sin obstrucciones, solo el abismo infinito. Cuervo mira fijamente a la negrura entre unas estrellas que no puede identificar y desearía poder estar allí, donde no se sabe nada y todo puede volver a empezar. Glint se apoya en el regazo de su guardián. Se ha acostumbrado a que Cuervo lo acune como un gatito, pero ahora, Cuervo apoya la cabeza en las manos, con los dedos enredados en su pelo. Glint queda pacientemente en silencio. Sabe que es lo que él necesita. Cuervo se aclara suavemente la garganta y el Espectro se sobresalta. Entonces, empieza a respirar con dificultad. Glint flota hacia él, se aprieta contra su pecho y se pone a tararear. Cuervo lo rodea con las manos y lo aprieta contra el corazón. Y así es como Glint sabe que Cuervo sigue siendo el mismo por dentro. *** De las grietas del suelo venusiano surgen plumas de azufre. Cuervo recorre la superficie del planeta rompiendo con las botas las finas láminas de calcio que cubren unas aguas poco profundas e iridiscentes. Ha dejado la hipernave en una colina cercana, lejos del campo inestable que ahora atraviesa. "Cuervo, por favor", suplica Glint flotando por encima de su hombro. "¿Vas a decirme qué hacemos aquí?". Por encima de ellos, brotan nubes de luz y figuras geométricas. Glint se sobresalta y se teletransporta mientras Cuervo se dispone a empuñar el cañón de mano. Antes de que el primer goblin vex aparezca, Cuervo ya lo está esperando. Un solo disparo basta para que la cabeza de la máquina salte por los aires mientras se tambalea sobre el terreno disparando a ciegas. Dos goblins más aparecen en la zona y Cuervo los desmiembra como si fueran moscas. Luego, los remata con las últimas balas del tambor. Un resplandor violeta procedente de la tormenta temporal anuncia la llegada de un minotauro vex. Emite un rugido que cruza la altiplanicie venusiana y desata una lluvia de plasma energizado. Cuervo logra esquivarlo, rueda sobre los charcos y se pone en pie para vaciar el tambor de su cañón de mano, dejando tras de sí un reguero de casquillos metálicos. En un giro inesperado, el minotauro se teletransporta hacia un futuro más favorable. Se acerca a Cuervo antes de que pueda terminar de recargar el arma, lo coge por la cabeza y lo levanta del suelo. El minotauro coloca el cañón de plasma sobre el pecho de Cuervo y… *** Cuervo inspira con fuerza y sus ojos se abren para observar unas serpientes aladas entre las nubes del cielo venusiano. Tose violentamente mientras se coloca de lado. Los vex se han ido. "Menuda estupidez", le recrimina Glint de repente. Entonces, Cuervo recuerda dónde (y en qué momento) está. "¿Por qué no usaste tu Luz?". "Quería probar una cosa", dice Cuervo con una exhalación. Cuando se pone en pie, se encuentra con Glint a tan solo unos centímetros de su cara. "¿Qué diablos se te ocurrió probar en este lugar?", pregunta el pequeño Espectro mientras mira el paisaje desolador que lo rodea. Entonces, llega la pregunta que Glint teme formular: "¿Estabas intentando hacerte daño?". "No", responde Cuervo molesto. Aparta a Glint con la mano y empieza a caminar hacia la hipernave, pero Glint no se da por vencido. "Entonces, ¿por qué lo has hecho?", insiste mientras le corta el paso a Cuervo. "¡Porque quería saber si seguía siendo yo!", le espeta Cuervo con una mueca llena de ira. "Uldren Sov podía derrotar a un minotauro sin Luz". Se calma un poco. "Tenía que… comprobar que no soy él, que aún puedes resucitarme. Que todavía… ¡lo merezco!". El ojo de Glint se dirige hacia el suelo. Permanece en silencio. Esta vez, Cuervo no intenta evitarlo. Se queda inmóvil, escuchando los estallidos de los géiseres en la distancia, la llamada de las serpientes del cielo. "Lo siento", susurra Glint.