Cuidador
Eva Levante se mantenía en pie apoyada contra la pared exterior cubierta de yedra del granero y contemplaba a sus pies el campo de fútbol de la Villa. Las viejas redes estaban flojas; había que ajustarlas. A nadie que se pasaba por allí le preocupaba ese asunto, y los habitantes de la Villa no eran muy deportistas que digamos.
Detrás del campo se encontraban las ondulantes colinas de la Zona Muerta Europea y, en el horizonte, la elevación ruinosa y perversa del fragmento del Viajero. Al principio, cuando empezó a caminar de nuevo, todavía recuperándose del ataque en el apartamento, se quedaba asombrada ante esa panorámica.
Ahora observaba aburrida cómo las nubes se agitaban y arremolinaban en torno al fragmento. Eva sonrió y desplazó su peso de la pared al bastón tallado que la mantenía erguida. Y pensar que, después de todo lo ocurrido, podía llegar a aburrirse…
Sus primeros días de vuelta en la Villa habían sido un tormento de tratamientos médicos precipitados por cuidadores que ya se iban cuando ella tan solo acababa de llegar. Eran los últimos días de la Guerra Roja, una importante operación con miras a retomar la Ciudad.
Una anciana proveniente del Subterráneo no era una enorme prioridad y, ante la conmoción, incluso los viejos amigos que esperaba que fueran a verla no lo hicieron.
Estaba sola, o casi. Giró la cabeza para ver a la criptarca Tyra Karn charlando a lo lejos con el androide de la administración de la Villa. Ahora que la Ciudad había recobrado sus funciones principales, Darbi se había convertido en la asistente de investigación extraoficial de Tyra. Juntas siguieron estudiando y analizando la historia de la humanidad desde el punto de vista de la Zona Muerta, algo distinto al desorden de la Torre en el que, aparentemente, Tyra estaba encantada de participar.
El explorador Devrim también se acercaba de cuando en cuando para hablar. Cuando le daba por ponerse fresco, denominaba a su grupito el "club de los veteranos", y solía hacerlo asomando una sonrisa de suficiencia por encima de una taza de té.
No obstante, ambos tenían trabajos oficiales que completar, claro está, algo que se tomaban muy en serio.
Eva estaba en la Villa de manera extraoficial. Su papel en la Torre nunca había sido esencial, es evidente… pero nadie le había pedido que volviera al mercado. Tess y Banshee sí se habían puesto en contacto con ella de tanto en tanto, y ella les había dado consejos para disponer su nuevo entorno.
Pero Eva permanecía en la Villa por los perdidos.
Llegaban arrastrándose al lugar solos o en parejas. Todos tenían algo en común: el fragmento no había conectado con ellos. Llegaban para sentarse y observarlo desde la distancia, para hablar de lo dura que había sido la Guerra Roja como guardianes sin poderes (algunos de ellos se vieron obligados a mantenerse al margen literalmente).
Cuando la Luz regresó, algunos comentaron que la notaban diferente, que se asentaba bajo la piel como una prenda que había dado de sí.
Una mujer exo menuda era una de las peregrinas que Eva recordaba con más claridad. No sabía que fabricaban exos tan pequeños. La mujer se movía y sacudía conforme hablaba, incapaz de mantener la calma.
Cuando mencionó que la Luz se notaba diferente, algo que escuchó decir a muchos guardianes, Eva expuso la misma pregunta que solía hacer: "¿Significa eso que la Luz ha cambiado? ¿O eres tú quien lo ha hecho?".
La exo se detuvo y estrechó los ojos con gesto meditativo. Era la primera vez que paraba quieta desde que había llegado a la Villa.
Pasaba a menudo: a veces, solo hacía falta hacer esa pregunta para ayudarles a esclarecerlo; otras, llevaban más tiempo e incluso se pasaban semanas y semanas en la Villa haciendo lo mismo que Eva: observar el fragmento.
Algunos… algunos llegaban a la Villa, no encontraban respuestas y se marchaban a pie en dirección a aquella enorme referencia del horizonte. Eva no tenía constancia de que llegaran a regresar a la Villa.
Era una vida extraña, una época extraña y un papel que nunca quiso, pero vio que se le daba bien.
Y Eva Levante no tenía interés alguno en regresar a la Ciudad.